
La actriz regresa a los escenarios marplatenses para iniciar la gira de “Master class”, obra que retomó a 16 años de su éxito. Mientras continúa metiéndose en la vida de María Callas por unos meses más, ya piensa en sus nuevos proyectos cinematográficos y teatrales
“¡Porque vale la pena!”. Una frase simple pero que deja en claro, la profundidad e importante que “Master Class” ha tenido y tiene para la vida personal y actoral de Norma Aleandro, quien nuevamente de la mano de Lino Patalano y el director Agustín Alezzo, decidió ponerse en la piel de la recordada y siempre admirada María Callas.
Este viernes 24 y el sábado 25 a las 21 en el Teatro Roxy (San Luis 1752), la actriz estará iniciando la gira nacional de la obra que presentó por primera vez hace 16 años, tanto al público argentino como al propio autor, Terrence McNally, que por aquel entonces sen encontraba visitando el país.
Esta puesta cuenta con la dirección musical de Susana Naidich, y un elenco conformado por Lucila Gandolfo y Carolina Gómez, que se alternarán en los roles de las dos sopranos, Marcelo Gómez como el tenor, Santiago Rosso como el pianista y Hugo Arguello como el utilero.
El vestuario del elenco fue diseñado por Pablo Battaglia y el de Norma Aleandro es una creación de Gino Bogani, como así también es una creación de Oscar Colombo el peinado que la actriz luce en escena.
Por la puesta de 1996, Aleandro recibió el ACE a la Mejor Actriz y el ACE de Oro a la trayectoria, y Agustín Alezzo fue distinguido como Mejor Director.
Con el mismo amor que por aquel entonces, pero con más herramientas y lecturas desde las cuales encarar el personaje, Aleandro retorna a Mar del Plata.
- ¿Qué significa para usted retomar un personaje y, encima uno como este que tuvo tanta relevancia en su carrera?
- Después de tantos años no es reahacerlo sino que es hacerlo. Pasaron tantos personajes en el medio, en teatro como en cine, que realmente voy borrando y olvidando lo que hice. Quedaba el recuerdo de la bella obra y el placer que me dio hacerla en su momento. Ahora, me devuelve ese placer porque puedo encontrar otros caminos para contarla. Lo hablé con Agustín Alesso y estuvo de acuerdo. Así que fui incorporando muchas situaciones personales que no estaban tan expuestas en la primera versión, sus desgracias en los amores y la forma de llevarlos, y las traiciones que sufrió. Son cuestiones que se dan dentro de algunos monólogos muy internos que se dan en la obra, que ella hace sobre su vida. El resto es una clase con varios alumnos, cantantes, donde va enseñando por dónde entrar al camino que ella creó, generando una forma diferente de encarar la ópera, con interpretación actoral. Tuvo un rigor muy grande para llegar a dónde llegó y cómo lo hizo, en cuanto a excelencia. Y eso es lo que les va enseñando a los alumnos, que son interpretados por muy buenos actores jóvenes y grandes actores de ópera. Hay actualmente en Argentina muchísima gente con talento y escuela como para dedicarse a la ópera internacionalmente. Se nos están yendo muchos por el mundo, lo cual es bueno porque adquieren técnicas diferentes, van y vienen.
- Osea que esta “Master Class” es un espacio de rescate de estos jóvenes talentos nacionales
- Sí y también para que los conozcamos. A lo mejor algunos quedarán aquí, pero por su talento se los llevan a montones.
- Por lo que decía, en esta nueva versión encontramos a una María Callas más crecida
- Sí, voy buscando caminos. Con el tiempo uno puede encontrar otras profundidades en los personajes que interpreta y las obras que hace. Es lo mismo que si uno ha dejado de leer una novela, luego de algunos años, si es un genio el escritor, cuando la retoma siente que es otra novela, porque uno está distinto y capta lo que proponía el autor de otra forma. Eso es lo que ha pasado aquí, aunque las líneas generales son las mismas: su personalidad y la forma de llevar adelante y los textos de McNally.
- ¿Qué ha significado esta obra a nivel personal y actoral para usted?
- Las obras que tienen personajes tan complejos como este, significan mucho porque me ayudan a conocerme mejor, pero también a conocer mejor al prójimo. Uno tiene de pronto ideas un poco esquemáticas sobre ciertas personas que han llegado a altura mítica, como Callas. Pudiendo desentrañar su acontecer de vida me ayuda a entender a una persona realmente compleja y diferente.
Dirigir a Darín, actuar con Pierce Brosnan
Se sabe que Norma Aleandro es una de las actrices más requeridas y también una directora activa. Si bien la obra finalizará su gira en noviembre y no le vendrían nada mal unas vacaciones, quizás relegue el tiempo de descanso por un proyecto al que aún le falta la firma, pero que viene encaminado.
“Tengo pendiente una película que aún no tiene contrato cerrado, pero sería hablada en inglés”, adelantó. Se trata de "Ley primera (La leyenda del gran chamán)" un proyecto del director Diego Rafecas -con quien ya ha trabajado- que cuenta con producción americana y el protagónico del actor de Hollywood, Pierce Brosnan.
“Habremos un grupo de actores argentinos que hablamos en inglés”, contó Aleandro, quien entre noviembre y diciembre estaría abocada a este trabajo.
Lo que si es seguro, es que en pleno verano, mientras muchos artistas estarán matándose por las taquillas, ella se encontrará dirigiendo a Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli, en una nueva versión de “Escenas de la vida conyugal”, inspirada en el film de Ingmar Bergman, que ya años atrás Norma llevó a los escenarios en compañía de Alfredo Alcón.
La obra contará con la producción de Lino Patalano y debutará en el Teatro Maipo en 2013. “Estoy feliz de trabajar con estos dos actores que aprecio mucho. Ricardo es de los mejores que tenemos. Lo dice el público pero lo decimos todos. Es una persona que quiero mucho, que nos conocemos hace tiempo y vamos a trabajar con alegría. Y Valeria es una actriz joven con mucho talento”, sintetizó.
-¿Cómo es para usted dirigir?
- Es algo que a mi me importa mucho desde hace años. Es parte de mi trabajo actoral. El conocimiento de la actuación me ayuda mucho a entender por los laberintos que se mete un actor cuando crea un personaje y ayudarlo a sacar lo mejor de sí. No inventar yo su creación sino que él la arma con todas sus potencialidades y posibilidades. El director es un partero del trabajo del actor. Ayuda a que surja alegremente y sin dolores.
- ¿Es más difícil salta de actor a director o viceversa?
- De director a actor, porque tiene que armar toda una técnica que es bastante larga y compleja, para llegar a ser actor. Es mucho más lógico el camino que un actor termine dirigiendo. Los actores en general terminamos dirigiéndonos entre nosotros cuando el director no está o armamos algo propio. La prueba está en que Alfredo Alcón y yo, cuando hicimos “Escenas…” la dirigimos entre ambos, osea, a nosotros mismos. Y fue interesante.
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