El prometedor delantero marplatense de Tigre le contó El Atlántico las grandes desilusiones que vivió en su carrera, a pesar de su juventud. Tuvo muchas negativas, pero forjó su propio destino a fuerza de no darse nunca por vencido
Discusiones sobre el destino hay, y muchas. Pero que uno puede modificarlo a partir de ciertas decisiones, no cabe duda alguna. Hay muchos ejemplos, en el plano futbolístico, que lo sostienen. Por caso Mariano Echeverría, que llegó al futbol grande, pasados los 27 años; o Fernando Telechea, a los 29. Y, casualmente o no, Tigre es, como en los antes mencionados, testigo de otro caso: Diego Ftacla. Un pibe, de apenas 20 años, que está haciendo sus primeros pasos en la máxima categoría del fútbol argentino. Pero previamente, aunque parezca mentira por su juventud, tuvo varias negativas. Significativas, por cierto. Las que tranquilamente lo podrían haber llevado a claudicar en su búsqueda por cumplir su sueño de futbolista.
Sin embargo, su familia, amigos, su entorno en sí ayudó a fortalecer su decisión de seguir adelante, de no bajar los brazos a pesar de las piedras que se le presentaron en el camino. Un camino que recién comienza, aunque ya demostró la fortaleza para pelearla, aguantar y seguir adelante. Todo, por su sueño.
Debutó el 10 de abril del año pasado ante All Boys. Luego tuvo protagonismo en tres partidos diferentes y acumuló 50 minutos en total, hasta que le llegó la oportunidad de estar desde el arranque, en el partido más importante de la temporada que acaba de terminar para Tigre: última fecha frente a Independiente, en el que se definía la permanencia y el título del Clausura al mismo tiempo.
De todo esto, sus inicios, el Tigre sensación del último semestre y su futuro, habló el marplatense Diego Ftacla, quien inició su sueño en Almagro Florida, siguió por Independiente, para luego empezar a codearse con el fútbol capitalino y su propio destino.
“Empecé en Almagro de muy chico, pasé a Independiente y de ahí fui a Argentinos Juniors con 12 años. A fin de año me dejaron libre y fui a Cadetes”, comenzó el pibe.
- ¿Por qué te dejan libre?
- Jugué un año, cambió la dirigencia y por cuestiones deportivas, me dijeron que no me podían evaluar y me dejaron libre. Después me llamó Juan Esnaider y seguí en Cadetes hasta que tuve la chance de ir a Arsenal.
- Volviste a intentar. Asimilaste rápido el golpe, ¿no pensaste en abandonar?
- No, porque era muy chico y estaba muy contento de estar allá. Sí me afectó más adelante, cuando me volví de Boca hace dos años. Ahí me dieron ganas de dejar de jugar, no quería saber más nada.
- Pero previamente tuviste la chance de jugar en Arsenal, ¿te fue bien?
- Jugué un año. Fue muy tranquilo porque jugaba todos los partidos. Gerenciaba (Gustavo) Mascardi con su empresa al club, y cuando se fueron me volví.
- ¿Por qué no seguiste si eras titular?
- Como los jugadores que Mascardi llevaba tenían la obligación de jugar porque ponía el capital, cuando se fue, los dirigentes no nos querían a los jugadores que llevó él. Así que me fui solo y cuando quedé en Boca, más tarde, me llamaron para que vuelva, pero quedó ahí.
- ¿Cómo surge la posibilidad de ir a Boca?
- Tuve un muy buen año, sobre todo en la Selección de Mar del Plata Sub 15 y el entrenador, (Roberto) “Cacho” Gonzalo hizo de intermediario para que fuera.
- Pero ahí te llegó una nueva desilusión. ¿Te fue mal?
- No, al contrario. Jugué gran parte del torneo como titular. Y el coordinador tomó la decisión de dejarme libre.
- Tenías apenas 16 años, ¿por qué en esta ocasión querías dejar el fútbol?
- Había pasado por varios clubes ya, pero el año no era del todo positivo. En el balance general no era bueno porque iba quedando libre de los clubes por los que iba jugando. Me volví y estuve sin hacer nada.
- ¿Colegio?
- Terminé primer año de Polimodal en Boca y no arranqué más.
- A la mayoría de los chicos del Interior, muchas veces les dan ganas de volverse pero porque extrañan. ¿Alguna vez te pasó?
- En la mayoría de los clubes por los que pasé, estuve en pensiones. Y es complicado, sobre todo la convivencia con gente que no conocés. Por ejemplo, en Boca es un mundo distinto, convivía con 100 chicos de todas las provincias. Tenés que tratar de ir conociéndote, entrar en confianza para no tener problemas e ir adaptándote. Y muchas veces me volví porque extrañaba o porque no estaba jugando. Me venía una semana o dos y mi papá me insistía, que siguiera para adelante, que luche por lo que quería.
SU LLEGADA A TIGRE
- Estabas sin hacer nada, ¿qué pasó? ¿Cómo surgió la chance de ir a Tigre?
- Me llamó Fabio Radaelli, que lo había tenido como técnico en Cadetes. Sabía, por intermedio de Martín Ruiz, que quería largar y Fabio me dijo que la peleara, que empezara de nuevo allá y fui. Estuve dos meses en Quinta División y, al tercer mes cuando llegó (Ricardo) Caruso Lombardi, me subió a Primera.
- Ahí tu carrera dio un vuelco tan rotundo como inesperado.
- Fue muy raro. Porque de no querer jugar más, pasé a tener contrato profesional al tercer mes de llegar a Tigre. Ahí me cambió la cabeza. De no hacer ni tener nada, después de 7 años de pelearla, me encontré con un contrato, cobrando dinero por jugar y en un plantel de grandes jugadores.
- ¿Ahí te diste cuenta que valió la pena?
- Sí. Las experiencias fueron lindas, pero lo más importante es que me enseñaron a no bajar los brazos, mantener las convicciones.
- Y te encontraste con dos conocidos del ambiente marplatense como Mariano Echeverría y Fernando Telechea, que la pelearon bastante. ¿Te aconsejaban ellos?
- De Mariano aprendí muchísimo, al igual que de Fernando (Telechea), que llegó a Tigre cuando Ricardo me subió a Primera y tuvimos una muy buena relación.
- A ellos, el éxito en esta profesión se le dio de más grandes, tras recorrer un largo camino y vos con 17 años pensabas largar todo…
- Si hubiese dejado, estaría trabajando de cualquier cosa porque al no tener estudios es muy difícil conseguir un buen laburo. Ellos son un ejemplo. Fernando pasó a Primera a los 29 años y Mariano, algo similar.
- Con el tema de los estudios, ¿no pensaste retomar la secundaria?
- Lo iba a hacer. Es más, arranqué muchas veces pero después dejé. Ahora voy a empezar a estudiar idiomas, porque puede ser importante para mi futuro. La realidad es que al estar viviendo del fútbol, hay cosas que uno relega. Pero el estudio está pendiente y debo hacerlo porque es muy importante.
- Se te dio la posibilidad de entrenar en Primera, pero a la vez, Caruso Lombardi incorporó muchísimos delanteros.
- Sí, me tocó pelearla desde muy atrás. Delante mío estaban (Denis) Stracqualursi, Pablo Caballero, (Leonel) Altobelli, Lucas Simón, Telechea. Yo sabía que ese torneo no iba a jugar, pero tenía que foguearme, tener roce y aprender de ellos. Me sirvió mucho ese primer año.
- Después llegó (Rodolfo) el “Vasco” Arruabarrena. Un cambio de entrenador siempre es complicado para los juveniles…
- El primer día que llegó, me dijo que me iba a tener en cuenta y que, siempre y cuando yo me esfuerce, me iba a dar la oportunidad de jugar. Debuté con All Boys y me fue llevando a los partidos, hasta que jugué de titular.
- Esta temporada, también tenías que pelear un lugar con grandes delanteros como Carlos Luna y Ezequiel Maggiolo
- Yo me siento un afortunado. Estuve en el banco, pero detrás de dos goleadores de campeonato como Denis (Stracqualursi) en el torneo anterior, y que hoy está en Inglaterra. Y ahora el “Chino” Luna. De ambos aprendí muchísimo.
- Y te llegó el día del debut frente a All Boys, ¿cómo viviste ese día?
- No me imaginaba que iba a entrar, pero en la concentración estaba muy nervioso. Después, adentro de la cancha se me pasó todo, como imagino que le pasa a cualquiera.
- ¿Y la semana previa al último partido contra Independiente cómo fue? Porque ibas a ser titular en un partido en el que Tigre se jugaba todo: la permanencia y el campeonato.
- Sinceramente lo viví muy tranquilo. Cuando le sacaron la amarilla al “Lechu” (Maggiolo) contra Vélez, hablé con Rodolfo y me había dicho que iba a ser titular, que lo tome con calma, que siga haciendo lo que en la Copa Argentina, en Reserva, que no tenía ninguna presión, que eso era para los más grandes, que venían jugando todo el torneo. El año pasado me pasó algo similar con Argentinos en el último partido, donde si perdíamos jugábamos Promoción y zafamos. Muy tranquilo estuve.
- ¿Cómo se vivió la situación ambivalente de poder ser campeón y salvarse de todo?
- Era una situación muy rara. Sabíamos que desde la fecha 1 hasta la última el objetivo era salvar la categoría, pero una vez que estábamos instalados allá arriba y que habíamos salido de descenso directo, teníamos la ilusión de salir campeón sin descuidar el objetivo de quedarnos en Primera. Después del partido nos quedó un sabor agridulce. Se nos escapó el título por un gol, pero el plantel quedó muy feliz porque el objetivo principal se cumplió. Si bien estábamos contentos, sabíamos que se nos escapó el torneo por muy poquito.
- Un gran equipo que lamentablemente se empieza a desarmar…
- La realidad es que ya se desarmó el equipo. Al hacer una buena campaña, era obvio que eso iba a suceder. Y también que se abre una posibilidad, tanto para mí como para los juveniles. Así que voy a tratar de afrontar la pretemporada de la mejor manera para ganarme un lugar y continuidad.
- La realidad es que seguramente se traerán nombres importantes en ataque, lo cual puede volver a relegarte un poco.
- De las veces que me tocó jugar, creo que demostré que puedo estar y que traigan otros delanteros te bajonea un poco. Pero por otro lado te ayuda a mejorar cada día, a superarte y demostrar que querés más. Delanteros van a traer, que ojalá sean poquitos (risas) para poder tener un lugarcito.
- Mencionaste ser un afortunado, pero al parecer no te genera mayores inconvenientes los obstáculos que pueden presentarse.
- Soy un afortunado. Pero la suerte se acompaña. La perseverancia, la constancia y las ganas de volver a empezar son fundamentales. A pesar de los obstáculos que se me presentaron en mi carrera, seguí luchando por más. Eso también va acompañado de la familia y amigos que están detrás, apoyándote siempre.
- En una semana volvés a entrenar, ¿cuál es el objetivo para lo que vendrá?
- Tigre juega Copa Sudamericana y torneo local, y el técnico tiene pensado rotar futbolistas y lo que pretendo es hacer un buen papel en el certamen que me toque y hacer goles, que un delantero vive de eso. Ojalá más adelante me espere algo mejor todavía. El delantero se cotiza y avanza en su carrera a base de goles.
- Tenés unos pocos partidos en Primera, pero ¿te genera ansiedad aún no haber marcado un gol?
- Los goles vienen solos, aunque te desesperas cuando no llegan. Pero creo que la ansiedad por jugar es más peligrosa porque querés demostrar muchísimas cosas que por ahí no podés o no te salen. Espero tener continuidad y luego que lleguen los goles.
- ¿El objetivo grupal?
- Hacer un buen torneo para no volver a sufrir tanto como en estos años y representar a Argentina de la mejor manera en la Copa. Y obviamente llegar a lo más alto.
- Si te dan a elegir una de las dos competencias, ¿en cuál preferís ser titular?
- En el torneo local. La Copa puede ser más vista a nivel internacional, pero puede ser mucho más corta. En el torneo local, domingo tras domingo tenés la opción de poder mejorar durante 19 fechas.
- Te fuiste de Mar del Plata de muy chico, varias veces, quizás no sentís tanto el desarraigo…
- (Interrumpe) Es cierto. Me fui muy chico y no viví muchas cosas acá, pero me siento orgulloso de decir que soy marplatense. Orgulloso de serlo, y humildemente, también por representar un cachito a mi ciudad.
- Más allá de tu aplomo y perseverancia, ¿a quiénes destacás como imprescindibles para vivir este presente de profesionalismo en el fútbol?
- Martín Ruiz fue importantísimo. Por intermedio de mi abuelo lo conocí y él fue el que me bancó hasta económicamente allá y acá, me insistía con que siguiera y le estoy totalmente agradecido. El otro es Fabio (Radaelli), que me llevó a Tigre. Ellos principalmente en lo futbolístico. Y además, no tengo más que palabras de agradecimiento para la familia y amigos que tengo.
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