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JUDICIALES |

 Tercera audiencia

03.07.2012 | 13:25 hs.

Drogas, préstamos, sucesiones, exparejas y tarot

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Alejandro Borawski (derecha), abogado de Peralta (centro), busca demostrar hipótesis que desvinculen a su cliente
Alejandro Borawski (derecha), abogado de Peralta (centro), busca demostrar hipótesis que desvinculen a su cliente

En la nueva ronda de testigos de este lunes en el juicio por el triple crimen de calle Catamarca del año 2010, en el debate oral que tiene como su principal imputado a Facundo Peralta, la acusación pareció fortalecerse, mientras la defensa intentó plantear hipótesis alternativas. El 5 serían los alegatos

Si algo le faltaba al triple crimen de la calle Catamarca, este lunes tuvo lugar. En la tercera jornada del juicio, en la que pasaron once testigos, la nota la dio uno de ellos que apenas arrancó su declaración dijo que en la casa de Eduardo Peralta se vendía cocaína.

También se dijo que el imputado, Facundo Peralta, hacía las veces de intermediario para conseguir préstamos y que la víctima Pilar Piedrabuena tenía inconvenientes con una de sus hermanas por la sucesión de una casa familiar.

A su vez, la declaración de la tarotista de Piedrabuena aportó algunos datos sobre el manejo de dinero del masajista. Mientras que, por parte de la defensa, se insistió en el “carácter” de una relación extramatrimonial de Piedrabuena.

Sin embargo, la declaración de los dueños de una casa de electrodomésticos fue la más contundente de la jornada: según ellos, un día después del crimen, Facundo se hizo pasar por su padre para habilitar una compra de casi 13 mil pesos.

La cita fue a las 9 de la mañana en el sexto piso de Tribunales donde el Tribunal Oral Criminal Nº 3 a cargo de los doctores Eduardo Alemano, Juan Manuel Sueyro y Leonardo Celci, llevan adelante el juicio oral y público por el crimen de Eduardo Peralta (55); su mujer, Pilar Piedrabuena (52) y el hijo de ella, Sergio Neimann (21).

Facundo Peralta (20), hijo de Eduardo, está acusado de ser el autor material de los asesinatos, mientras que Jonathan Bedoy, está imputado por hacer desaparecer el arma con la que se cometieron los crímenes la noche del 23 de septiembre de 2010.

CAMBIO DE IDENTIDAD

Los tres primeros testigos de la jornada fueron Juan Carlos Di Dio; su hijo, Diego y el socio Luis María Valenzuela. Di Dio y Valenzuela son los dueños de una histórica casa de artículos para el hogar ubicada en Jacinto Peralta Ramos y Azopardo. Según expresaron ante el tribunal, el masajista Eduardo Peralta fue su cliente por más de 20 años. Incluso, la cercanía entre Valenzuela y Peralta le permitió al comerciante conocer a los tres hijos del masajista.

Entre Peralta y la casa de electrodomésticos había una costumbre: el masajista, por teléfono, autorizaba a que sus hijos retiraran mercadería a crédito, a nombre suyo. Por eso, el viernes 24 de septiembre de 2010 uno de los empleados del local le pasó un llamado a Juan Carlos Di Dio. Supuestamente, del otro lado hablaba Eduardo Peralta:

–Juan Carlos, te habla peralta.
–¿Qué Peralta?
–Eduardo, el masajista…

Di Dio desconfió. La voz de Eduardo, según recordó, era muy particular. Hablaba lento, muy bajo. Distinto a la voz joven que escuchaba en ese momento. Pero no dijo nada y preguntó qué necesitaba. Entonces, el supuesto masajista dijo:

–Va a ir mi hijo a comprar unas pavaditas y cosas para mí.

Di Dio no se quedó tranquilo y le avisó Valenzuela sobre su sospecha. También dio la orden al salón de ventas para que no se despachara mercadería sin la autorización de él o su socio.

No pasó mucho tiempo hasta que uno de los empleados del local entró a la oficina de Di Dio y le mostró una proforma de venta por 12.816 pesos. Era lo que Facundo Peralta había ordenado en nombre de su padre: dos autoestéreos, una Play Station 3, una cámara de fotos, una notebook, parlantes, una afeitadora, teléfono celular y un reloj Montreal. Entonces le dijo a su socio que no le entregue las cosas.

Valenzuela, al ver el monto de la compra y con el antecedente de la sospecha de Di Dio, bajó al salón de ventas. Ahí estaba Facundo acompañado por una chica, de cabello oxigenado.

–Esto no te lo puedo entregar… es mucha plata, no es lo que tu papá dijo.

Entonces Valenzuela le pidió a Facundo que le lo llamara a su padre para autorizar la compra.

–Es que está en Mar Chiquita, no te va a atender…

Ante la negativa del comerciante, quien recordó que Facundo se incomodó un poco, le dio el celular de su padre y se fue. Sin embargo los reiterados llamados fueron en vano. Nadie respondía ni al fijo, ni al celular.
Según recuerda uno de los testigos, el imputado iba a bordo de un auto azul, que fue reconocido en las fotos del expediente como el que pertenecía a Damián Germinario.

Pero la cosa no quedaría ahí. Dos horas más tarde, otra vez sonó el teléfono de la casa de electrodomésticos. Otra vez el supuesto masajista pedía hablar con Luis María Valenzuela. Lo atendió, y ahí confirmó la sospecha de su socio. Es que la voz del otro lado, a la que Valenzuela reconoció como la de Facundo, lo llamó “Luisito”.

Eduardo nunca me decía así… me pareció raro”, dijo ante los jueces.

–No hay problema, autorizá la compra de Facundo.
–Pero perdón, vos no sos Peralta, sos el hijo.
–No, no, soy Peralta, ¿qué prueba querés que te dé?
–Si sos Peralta vení, porque tenés que firmar la venta…
–Uh, pero Facundo se va a poner mal…

La charla se cortó ahí. Facundo no volvió al local en busca de la mercadería. Tampoco supieron más de los Peralta hasta que el lunes por los medios de comunicación se enteraron de la tragedia.

Un dato que surgió de estos testimonios, fue que el llamado realizado al local fue hecho alrededor de las 18, con el celular de Damián Germinario. Esto se condice con lo que el amigo de Peralta declaró la audiencia pasada, cuando refirió que le prestó el auto y el celular a Facundo.

SUCESIONES

El abogado Mauricio Loria fue a quien Eduardo Peralta encargó el trámite de sucesión de la casa de Catamarca al 2500. También fue el letrado el responsable de llevar adelante los primeros pasos de intimaciones de Pilar Piedrabuena sobre una de sus hermanas.

En su declaración ante el Tribunal, Loria expresó que una vez avanzado el trámite, el masajista le pidió que presentara otro recurso, mediante el cual él podría quedarse viviendo en el lugar. Sin embargo, el abogado prefirió no seguir patrocinando el caso, porque podía avizorarse un conflicto entre las partes (es decir, Peralta y sus hijos). Esto, según recordó, se dio alrededor de un mes antes de que se hallaran los cadáveres en la casa en conflicto.

Mauricio Loria fue uno de los últimos en ver a Piedrabuena. El jueves de su muerte, por la mañana, el abogado se juntó con ella y una de sus hermanas por el tema de la sucesión. Hablaron, tomaron un café. Según dijo, ella estaba tranquila, normal.

El tema de los problemas entre Peralta y sus tres hijos por el tema de la sucesión también apareció en otros testigos. Patricia Masachessi, quien trabajaba como doméstica en casa de Peralta, recordó que el masajista se llevaba “más o menos” con su hija Virginia y que la causa de la relación tirante era que Peralta no quería darle el dinero de la sucesión de la casa de familia.

Similar referencia hizo Liliana Videgain al recordar que cuando Facundo ya se había ido al sur, ella le preguntó a Peralta por él y el masajista contestó: “Ahí está, enojado… está celoso, quiere que venda la casa”.

En relación a este tema, el testimonio de Julio Echaves fue contundente. En una oportunidad, Echaves, que se atendía con Peralta asiduamente, tocó el timbre de la casa de Catamarca y tardaron más de la cuenta en atenderlo.

Eduardo Peralta le dijo, al entrar, que lo disculpara, que estaba hablando con su hijo -el testigo refirió que era Facundo- y que le pedía 40 mil pesos para firmarle los papeles de la casa. Diez días antes del los asesinatos, Echaves volvió a atenderse con Peralta. En ese nuevo encuentro, el masajista le dijo que todo seguía igual con su hijo. Se despidieron. Entonces, Echaves viajó al sur por trabajo. El 24 de septiembre un mensaje de texto de su hijo le contaba que el masajista había sido asesinado y que se decía que no había sido en un robo.

Automáticamente, Echaves recordó el conflicto de los papeles. “Inmediatamente pensé en el hijo”, expresó.

OTROS DICHOS

La tarotista de Piedrabuena, Mirta Doval, fue otra de las personas que prestó declaración. Quizás, su mayor aporte a la causa haya sido el que marca que Pilar Piedrabuena había descubierto una maniobra desleal en el manejo del dinero de Eduardo Peralta.

En este sentido, contó que Pilar le había contado en uno de sus encuentros que desde que ella estaba llevando las cuentas del consultorio, había detectado que antes se quedaban con dinero. Según dijeron varios de los testigos que hasta el momento pasaron por el debate, era Facundo quien manejaba la agenda y cobro de los masajes, porque su padre tenía problemas visuales.

Luciano Sauco, amigo de Facundo hace 10 años, contó que fue él quien lo llamó para avisarle lo que había pasado en la casa de Catamarca. Sauco, que vive en la zona, pasó por ahí el domingo a la nochecita y vio a la policía. Por eso se acercó y le avisó a Facundo, en ese llamado que fue referido por Marcelo Germinario en su declaración del viernes.

Sauco aportó algo más, según contó, Facundo le había pedido uno días antes, que pasara por la casa de su padre, porque estaba preocupado. El chico, no pudo hacerlo. Sí estuvo ahí cuando Facundo llegó y se abrazó con sus hermanos por la muerte de su padre. Entonces, escuchó decir a Virginia, la hermana del imputado: “¿Cómo, Facundo está acá?”.

¿Hipótesis alternativas?

A lo largo de la audiencia, Alejandro Borawski abogado defensor de Facundo Peralta interrogó a los testigos sobre algunos aspectos que podrían abrir diferentes hipótesis en torno al triple crimen.

Quizás el más llamativo de los dichos haya sido el que expresó Jorge Iglesias -hermano de Marcos Alvarado, con quien compró el auto de Peralta del que tanto se ha hablado por el problema de la firma del 08-. Iglesias sorprendió al Tribunal al decir que en la casa del masajista Eduardo Peralta se vendía “falopa”, “merca”, en referencia a cocaína.

Según contó, lo sabe por los dichos de un excompañero de trabajo de una mensajería, que supuestamente le compraba estupefacientes a Eduardo. La declaración generó sorpresa y que el Tribunal hiciera una serie de preguntas con el ánimo de identificar a quien había dado ese dato. Sin embargo, el testigo solo pudo decir que la persona que le dijo eso se llamaba “Rodrigo”.

A partir de este testimonio, en dos oportunidades los jueces interrogaron a testigos que conocían el movimiento de la casa de los Peralta. Así, Masachessi, quien trabó en la casa haciendo la limpieza tres veces a la semana durante muchos años, se mostró visiblemente sorprendida ante la pregunta. Igual que Luciano Sauco, amigo de Facundo desde la niñez, que concurría a la casa.

Pero la droga no fue lo único que apareció como una posible puerta para desviar la acusación hacia otro móvil que el que maneja el fiscal Mariano Moyano. La misma Masachessi fue quien, a preguntas del defensor, dijo que Pilar Piedrabuena había tenido dos relaciones sentimentales previas a ponerse en pareja con Peralta.

Borawski, en este sentido hizo especial hincapié en que describiera “el carácter” de uno de ellos, a lo que la testigo contestó que si bien Pilar le había dicho que tenía carácter fuerte, nunca le mencionó nada extraño. La tarotista de Piedrabuena, Mirta Doval confirmó que Pilar le había contado sobre estas relaciones.

En este marco, también apareció el conflicto de sucesión que tenía Piedrabuena con su hermana. Doval contó que era un tema que la tenía muy mal. Y fue entonces que Borawski le consultó si alguna vez ella le había contado algo sobre la personalidad del marido de su hermana.

Si algo faltaba, apareció el vínculo de los Peralta, particularmente de Facundo, con un prestamista a quien le solía pedir dinero ya sea para él, para su padre o para otros familiares. La testigo Liliana Videgain contó que el hermano de Facundo, Damián, el miércoles antes del crimen, fue a pedir dinero prestado a este hombre.

CONTINUARÁ

El juicio prosiguió este martes desde las 9 con la declaración de al menos ocho testigos. Entre ellos se destaca Georgina Bracone, de quien se escuchó en la primera audiencia una comunicación telefónica con el imputado Bedoy. También está previsto el testimonio de Blanca Valdore, pareja de Facundo Peralta. Según se informó, el 5 de julio podrían comenzar los alegatos.

Comentarios (1)

cucho  | 
03-07-2012 21:27 hs

Este caso es digno de ser llevado al cine !! mas allá que se trate de un homicidio, es una trama de policial inglés, no se la habría ocurrido ni a Agatha Cristi !!

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