
La nueva película del realizador y su actor fetiche, llega a los cines argentinos esta semana. Basada en una recordada serie de los ´60-´70, promete traer “cola” en los cines
Tim Burton, el cineasta norteamericano especialista en fantasías pesadillescas, dentro del género de terror con un toque entre “naif” y perverso, lleva al cine la telenovela de hace casi medio siglo "Sombras tenebrosas", con las figuras centrales de Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Michelle Pfeiffer, Eva Green y Bella Heathcote.
La película basada en la telenovela diaria estadounidense de Dan Curtis que se mantuvo cinco años en la cadena ABC con más de 1200 episodios, cuenta la historia de la familia Collins, con eje en la del inmortal vampiro Barnabás Collins, en su viaje del siglo XVIII al XX.
Un detalle a tener en cuenta es que el canadiense Jonathan Frid, que interpretó el papel del vampiro Barnabás en la telenovela, el mismo que ahora compone Johnny Depp, aparece en una escena -la del baile- del filme Burton, que el veterano actor no pudo ver ya que murió en abril último a los 87 años.
"Lo que me parecía importante era recrear la sensación que me provocaba la serie", asegura ahora Burton, y agrega que la tira "fue un fenómeno único en aquella época".
El autor de “El gran pez” y “El joven manos de tijera”, confiesa que fue Depp quien le propuso la remake "... porque a ambos nos gustan los fenómenos culturales raros".
"De niño, Johnny quería interpretar a Barnabás", agrega el director, quien apunta que Pfeiffer, con quien no trabajaba desde que hizo de Gatúbela en su versión de “Batman”, era una fanática de la telenovela como ellos. "Michelle se inspiraba repasando episodios de la serie en el ‘motorhome’", apunta el cineasta acostumbrado al cine “freak”, que rodó su filme en los estudios Pinewood, de Londres, donde fue recreada la mansión en la historia localizada en un pueblo pesquero de Maine.
En 1966, Dan Curtis Productions presentó “Dark Shadows” por la cadena ABC, no obstante por problemas de venta de derechos, su comercialización fuera de los Estados Unidos recién tuvo lugar avanzada la década del 70.
La serie fue una de las primeras en ser grabadas íntegramente en video y, casi sin excepciones, en bloques de una sola toma (plano secuencia), con poco movimiento de cámara, el primer año en blanco y negro, luego en color.
“Sombras tenebrosas” (que en la Argentina se conoció como “Malditos hasta la última generación”) era una historia de vampiros y criaturas de la noche, basada en las películas producidas por la Hammer, con Christopher Lee y Peter Cushing, y en los filmes inspirados en la literatura gótica.
En la Argentina tuvo diferentes pasadas incompletas en un par de ocasiones por Canal 9, cuestionada por los censores, asustados por los mordiscones de cuello a la hora del té, incluso en horario nocturno, donde también salió del aire sin mayores explicaciones.
Aquel éxito de la TV, cuyo “leit motiv” fue un clásico que incluía thieremin (el instrumento con sonidos ululantes típico en filmes de ciencia ficción o terror, en el conocido como "Tema de Barnabás") se hicieron dos largometrajes, “House of Dark Shadows” (1970) y “Night of Dark Shadows” (1971), y se intentó una continuación, en TV más sangrienta y sexual.
La crítica
La versión de Burton de "Sombras tenebrosas" es visualmente más rica que la de Curtis, en especial por sus rimbombantes escenografía y vestuario, y mucho más cargada de humor, en el estilo "Los locos Addams" o buena parte de los anteriores filmes del propio Burton, algo que aporta pero a la vez quita.
Burton hace equilibrio entre aquel delirio que fue “Beetlejuice” y con algo de la estética de “Swenney Todd”, alimentando la historia con mucho delirante humor, en especial al hacer viajar por el tiempo a este vampiro que en 1968 no entiende que es un hippie, McDonald’s o que la gente viaje en automóviles.
Los que pierde "Sombras tenebrosas" es su onda nostálgica incluso en el mismo momento en que se estrenaban los episodios por TV y gana para el espectador del hoy, por la calidad de su concepto e imagen, y por actores que, al igual que aquellos finales de los 60, están convencidos de sus papeles.
Punto y aparte para los rubros escenografía y vestuario retro memorables, y muy en especial para el de la música, compuesta como ya es una tradición en el cine de Burton, por Danny Elfman, buena como siempre, pero no tan siniestra y escalofriante como aquella original, que ya es leyenda.
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