
Encarna a Rantes, el “extraterrestre” del film Hombre Mirando al Sudeste, que marcó la carrera del director Eliseo Subiela, encargado también de llevarla ahora a las tablas y que tendrá paso por Mar del Plata estos días. Una icónica historia
Una de las más fantásticas y sensible historias que han marcado al cine nacional, llega de la mano de su director original al teatro. Eliseo Subiela decidió trasladar a las tablas, varias décadas después, “Hombre mirando al sudeste”, film que inmortalizó a Hugo Soto como el extraterrestre Rantes y a Lorenzo Quinteros como el Doctor Julio Denis.
Ahora, son Alejo Ortiz y Lito Cruz los encargados de recrear a través de sus actuaciones, a estos memorables personajes, gracias a una apuesta de dirección que deja de lado totalmente los elementos del séptimo arte, para construir una puesta de lenguaje teatral puro, donde las luces y el sonido también serán protagonistas, contando como condimento especial con la bella música original de Pedro Aznar.
La obra estrenó el 8 de junio en el Teatro Coliseo Podesta de La Plata, con excelentes críticas. En agosto hará su reestreno en Capital Federal pero en estos momentos, se encuentra girando por el país y este viernes 15 y sábado 16 de junio, llega a Mar del Plata para subir al escenario del Teatro Güemes (Güemes 2955).
Antes de su arribo, Alejo Ortiz, contó a El Atlántico su “gran felicidad” por ser parte de esta propuesta, “por todas las expectativas, por lo que significa y es el proyecto, vinculado con el ícono que fue el film y que está hecho por su mismo autor”.
- ¿Cómo llegaste a ser Rantes?
- Llamó Eliseo a mi representante. Tenía otra gente en vista pero quería particularmente hablar conmigo. No nos conocíamos. Tuvimos una charla y decidió que fuera yo.
- ¿Te dijo de antemano qué era lo que veía en voz para querer esa charla particular, de cara a este personaje?
- No me lo dijo y no creo que lo supiera hasta que habló conmigo. Él se maneja, me parece, con la intuición con la que hace sus entrevistas. Para mí hacer este personaje es muy especial porque había visto la película varias veces, de chico y siendo adolescente. Ni siquiera sabía que iba a ser actor y menos que en algún momento sería ese personaje…Una locura.
- Y encima llevándolo al teatro, donde esta historia cobra un nuevo sentido ya que el lenguaje cinematográfico no se traslada, y lo que queda esencialmente es el guión.
- Es un lenguaje, un código completamente distinto, aunque en el fondo es lo mismo. Había que aprender a contar esta historia dentro de un nuevo marco. El guión -salvo tres o cuatro escenas que agregó Eliseo- está bastante respetado. Lo que sí, las situaciones son distintas a las del film en algunas escenas.
- Hay una escena memorable del film, que es el monólogo de Rantes junto al Doctor, dando su visión sobre la condición humana. En la película, transcurre entre un bar y un auto. ¿En la obra?
- Ese monólogo lo tengo, es muy lindo. Casi es una de las escenas más importantes que tiene mi personaje para investigar, hacerla y disfrutarla. Está, no voy a decir cómo…pero está. Inclusive está el concierto…que tenía 300 extras en la película. Ambas escenas, dentro de nuevos códigos y lenguajes a los que me venía refiriendo. En cine, el director cuenta con la cámara, la edición, el encuadre, el plano corto, etc. Acá no hay nada de eso, se ve todo y hay que contarla, por eso, de otra manera.
- ¿Para componer tu personaje usaste tu memoria y recurriste a la película?
- Todos nos pusimos como objetivo tratar de no ver la película. Yo la había visto muchas veces…Eliseo quería respetarla profundamente, tomarla como punto de referencia pero para llegar a un lugar nuevo. Yo no soy Hugo Soto y Lito Cruz no es Lorenzo Quinteros. Somos actores, personas distintas. Sentimos diferente. Me basé en lo que proponía el director y lo que salía de mí. Lito decía la otra vez que “el texto del diálogo es sólo un papel con tinta arriba. Hay tantos Hamlet como actores y Ofelias como actrices”. Cada uno, inclusive, está distinto para el día de la función, porque la película queda ahí, la gente la recuerda como se copió. Acá es una función todas las noches y uno no es todos los días igual.
- ¿Cuando preparaban la obra o cuando salís al escenario, pensás que salen a enfrentarse a una imagen previa que tiene el público gracias a la película, o le restas importancia?
- Nosotros salimos a hacerlo. No tenemos prejuicio con lo hecho anteriormente y si me pongo a pensarlo, no hago lo que debo sobre el escenario.
- Un poco en broma, un poco enserio, hace unos días Lito Cruz dijo en una nota que se sentía más un extraterrestre (por Rantes) que como el doctor. ¿Vós te sentís igual?
- No se si tanto como Lito (risas), pero sí soy más Rantes. De hecho me toca ser el extraterrestre. Era muy gracioso en el período de ensayo las cosas que me decían los integrantes de la familia. Creo que más que nada me vinculo con el personaje por las cosas que dice o trata de sentir. Porque recordemos que es un ser que no puede sentir como sienten los humanos, pero a su vez los entiende mejor que ellos mismos. Me parece muy interesante eso para trabajar.
- Hablando de trabajar, ¿cómo es estar con Lito? ¿Es su primer trabajo juntos?
- Sí. Es fantástico. Estoy tan agradecido…No sólo es una persona maravillosa sino que es un artista maravilloso y como actor es muy generoso arriba del escenario. Nada se lo guarda para él. Si puede hacer que vos estés mejor, lo va a hacer. Le enseña a uno que tratando de que su compañero esté mejor, se hace bien a sí mismo. Es tan generoso, estoy aprendiendo tanto de él que estoy feliz. Es un placer enorme haberlo conocido, aparte es un tipazo.
- Cuando repasas tus trabajos realizados, especialmente en lo teatral, ¿qué lugar comienza a ocupar esta obra?
- Es una de las cosas más importantes que me ha pasado. También disfruté “Todos los judíos fuera de Europa”, que me dio premios como revelación. Pero esto tiene un calibre más potente, sobre todo por lo iconográfico de la historia, por lo que se ha convertido para el cine nacional. Hay gente que sin haber visto la película, sabe lo que es “Hombre…”. Eso es muy importante para mí. Cuando me veía de nuca en el afiche mirando al sudeste pensaba qué loco, quién hubiera imaginado que me iba a pasar esto. Así que todo es muy lindo lo que está pasando…y recién empezamos.
Ficción pública
Los últimos trabajos televisivos de Alejo Ortiz tuvieron que ver con Los Sónicos y Volver a Nacar, producciones del INCAA y la Televisión Pública (respectivamente), dentro de la nueva ley de medios audiovisuales.
- ¿Casualidad o lo hiciste por algún motivo particular?
- No fue por algo particular pero la verdad que me parece tan bueno para la ficción en general que pase esto. Habrá que ver si se puede mantener. Sería bueno, porque realmente dio otras opciones. Había como una cantidad de unitarios determinados en las producciones de los canales de aire. Que hayan aparecido tantos y así, por las historias, los actores, fue muy bueno, se generó trabajo para mucha gente. Me parecía muy grato participar.
- ¿Tenés alguna nueva propuesta?
- Por ahora estoy sólo con la obra. La gira no me permite tampoco tener más tiempo así que luego veremos.
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