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JUDICIALES |

 Veredicto por unanimidad

11.06.2012 | 16:09 hs.

Absolvieron al acusado de asesinar a César Leiva

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Andrés El Peche Becerra resultó absuelto por el crimen de Leiva
Andrés El Peche Becerra resultó absuelto por el crimen de Leiva

Los jueces del Tribunal Oral Criminal 1 entendieron que no quedó probado que fuera Andrés Becerra el autor del disparo que causó la muerte del boxeador. Se pidió investigar a una testigo por posible falso testimonio

Fue absuelto ayer Andrés “El Peche” Becerra, de 25 años, acusado de haber sido el asesino del boxeador César Leiva. Según el Tribunal Oral Criminal, en el debate no se acreditó que el imputado fuera quien disparó sobre la víctima. Leiva murió el 5 de julio de 2010 producto de las lesiones ocasionadas por un tiro que le efectuaron un día antes. 

La audiencia fue citada para las 11. Puntual el Tribunal, compuesto por Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas -así el orden de la votación-, ingresaron a la sala. Un poco antes los familiares de Leiva tomaron posición en las sillas preparadas para el público. También tres mujeres que se acercaron a acompañar al imputado.

Frente al estrado, la representante de la familia Leiva, Natalia Merino -quien había solicitado que se condene al imputado a 22 años de prisión- y el fiscal Mariano Moyano -había pedido 18 años- aguardaban la lectura. El Peche Becerra hacía lo propio, sin su abogado ya que el doctor Osvaldo Verdi no pudo asistir.

El veredicto absolutorio se presentía. La sobredimensionada cantidad de efectivos del Servicio Penitenciario y de la policía bonaerense marcaban que se manejaba una hipótesis de conflicto en el público. Y eso solo era posible con la absolución. Sin embargo, al leerse el fallo la familia Leiva, dolida, se retiró de la sala respetuosamente.

El fallo

Según el dictamen votado por unanimidad, el disparo que terminó con la vida del boxeador César Leiva fue efectuado desde el automóvil Peugeot 505, dorado, propiedad de Becerra. Esto se contrapone a lo que sostuvieron tanto la Fiscalía como el particular damnificado, quienes en sus alegatos expusieron que fue El Peche quien disparó y que lo hizo parado frente a Leiva.

Esta hipótesis -la del disparo proveniente del automóvil- coincide con la conjetura alternativa mantenida por el fiscal Moyano durante la Instrucción Penal Preparatoria. También coincide con la propia declaración del Peche, quien señaló que él estaba a bordo del auto desde el que se efectuó el disparo, pero señaló a otro sujeto como el autor.

Para los jueces la pericia balística fue central a la hora de determinar desde dónde salió el disparo. El recorrido de abajo hacia arriba que realizó el proyectil marca una diferencia de alturas entre tirador y víctima coincidentes con la hipótesis de un tirador sentado en un vehículo.

La declaración de un testigo que expresó haber escuchado el estampido y que éste provenía del 505 dorado, también sirvió para reforzar la idea y descartar la presencia de El Peche descendiendo de una moto para ultimar a Leiva.

La pelea

En relación a la pelea que terminó en la trágica muerte de Leiva, los jueces entendieron que la agresión partió de Enrique Lombardelli, quien según testigos, increpó a gritos al grupo que estaba tomando cerveza en la puerta de la casa de Jorge Becerra, hermano del Peche. Esto va en disonancia con lo que sostuvo César Sivo, abogado representante de la familia Leiva, en su alegato. Según Sivo, Enrique Lombardelli fue agredido por el grupo de El Peche solo por pasar caminando por el lugar. En este sentido calificó de “patrón de la vereda” al imputado y sostuvo que esa agresión motivó que Lombardelli llamara asustado a sus hermano y amigos. Dentro del alegato de Sivo, se resaltó que el grupo de Lombardelli había ido a lo de Becerra con intención de “parlamentar” y no de confrontar, pero que ellos habían comenzado la agresión.

En este sentido, en el fallo, se expresa que el grupo de los Lombardelli, en el que estaba Leiva, no fue a la casa de los Becerra con la intención de conciliar. Esto está acreditado por seis puntos expuestos en la sentencia, entre los cuales se destaca un pasaje: “Si tenían que hablar no hacía falta de ningún modo que fueran tantas personas”. Además, los jueces dejaron expresado que Enrique Lombardelli, a bordo de un Peugeot 504 bordó, se encargó de reunir al grupo antes de ir a la casa de Becerra. Esto, desestima la hipótesis planteada por la acusación de que Leiva llegó en taxi a la zona donde se produjo la pelea.

La declaración de una testigo que relata cómo se habría producido el inicio de la pelea fue tomada por el Tribunal como prueba de que hubo enfrentamiento. En ella se indica que del Peugeot 504 bordó bajó un grupo de personas que comenzaron a discutir con el otro grupo, a tal punto que uno de los del 504 rompió la cerveza que estaban tomando contra la moto de Becerra, iniciándose así la pelea.

Así, para los jueces hubo enfrentamiento entre los dos grupos y no agresión.

Pasos a seguir

Con la absolución del Peche Becerra, nuevos caminos se abren en el proceso de investigación de la causa. Uno de ellos es la posible apelación del fallo ante la Cámara. El otro es profundizar la investigación sobre la hipótesis del otro tirador. Tanto el doctor Sivo como Moyano, cada uno desde su rol, contarán con 20 días para presentar el recurso de apelación.

En lo que respecta a Becerra, luego del fallo, quedó en libertad y de no mediar apelación, quedará definitivamente desvinculado de la causa.

Posible falso testimonio

El veredicto del Tribunal Oral Criminal 1 además de absolver al imputado se expresó en relación al testimonio de una de las personas que declaró en el debate oral.

En el punto 6 de la sentencia los jueces pidieron remitir copia de la resolución al fiscal General Fabián Fernández Garello para que inicie una investigación por el posible delito de “falso testimonio” sobre Jésica Espíndola.

Cabe resaltar que sobre los dichos de esta testigo se fundó en gran parte la acusación tanto del particular damnificado como de la Fiscalía.

Para los jueces los dichos de la mujer fueron a toda vista “mendaces”, por lo cual se pidió la investigación mencionada.

El Hecho

Si algo no quedó claro a lo largo del juicio es cómo se produjeron los hechos que terminaron con la muerte de César Leiva. Lo cierto es que un disparo de un revólver calibre 32, arma que no pudo ser secuestrada, terminó la vida del boxeador que se encontraba en plena actividad (estaba a punto de viajar a México para disputar una pelea).

También queda claro que Enrique Lombardelli fue golpeado por Diego “El Gordo” Aranda, a la tarde temprano del 4 de julio en la puerta de la casa de Jorge Becerra, en Carasa al 9100. Ahí, un grupo entre los cuales estaba Andrés “El Peche” Becerra tomaban cerveza después de haber estado toda la noche de fiesta. No se sabe si fue Lombardelli o alguno de los miembros del grupo del Peche los que comenzaron el pleito. Lo cierto es que Aranda golpeo a Lombardelli y éste se fue a la casa desde donde pidió auxilio a su hermano Miguel quien estaba en casa de César Leiva.

Por esto es que la víctima, en ayuda de su amigo, fue al lugar del conflicto para, según los jueces, confrontar con el grupo de Becerra.

Así, frente a la casa de Carasa al 9100 se produjo la confrontación de los dos grupos, llevándose la peor parte el de los Lombardelli. Heridos, decidieron salir corriendo del lugar, abandonando allí el auto en el que habían llegado.

César Leiva también se fue. Sin embargo, a unos 100 metros del lugar, fue alcanzado y encerrado por un automóvil Peugeot 505 con por lo menos tres personas adentro. Para los jueces desde este auto salió el disparo que dejó malherido a Leiva en la esquina de Carasa y Vignolo.

Un día después, internado en el Hospital Interzonal General de Agudos, César Leiva murió a causa de una hemorragia interna causada por el balazo.

El dolor de la familia

Los rostros tristes de la familia Leiva lo decían todo. Es que una familia que pierde a un ser querido en un hecho tan traumático como puede ser un asesinato a sangre fría lo mínimo que espera es Justicia. Poco saben y poco les importan los tecnicismos del proceso penal. Para eso están los abogados, fiscales y jueces. Ellos lo único que esperan es que al final del juicio se escuche la palabra culpable.

Y eso es lo que no pasó. Y por eso el dolor de la pérdida parece acrecentarse ante la ausencia de respuestas.

“Estamos muy dolidos” dijo Walter, uno de los hermanos de César, que masticaba bronca a la salida de Tribunales. Y el dolor se entiende. Como también se entiende que la culpabilidad de un imputado debe demostrarse en el juicio oral y eso, para los jueces no pasó.

Entonces queda la desazón. La esperanza de Justicia y la mirada en lo que vendrá. Para los Leiva pensar en la familia y confiar en que sus abogados encontrarán el camino para llegar a que el verdadero responsable del crimen pague.

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