
El periodista ofreció una charla para estudiantes y luego concedió una entrevista con El Atlántico. A su entender, ahora está claro desde dónde habla cada medio. También habló de los retrasos de la nueva ley y de la política comunicacional del Gobierno
“En el sentido sociopolítico institucional, creo que es el momento más sano del periodismo, se sabe desde qué lugar habla cada quien. Sin embargo, se vive una etapa pobre en lo que tiene que ver con categoría profesional”. El periodista y locutor Eduardo Aliverti consideró que hay falencias en la profesión y mencionó la necesidad de capacitación ante la ola de nuevos medios que surgirán a partir de la Ley de Medios. También sostuvo que hubo un error comunicacional del Gobierno respecto a la situación del dólar.
El columnista de Página 12 dio una charla en la escuela de periodismo y locución Eter Mar del Pata, filial de la que Aliverti dirige en Capital Federal. Antes de disertar para un grupo de estudiantes, dialogó con El Atlántico sobre la comunicación. “Hablar de periodismo hoy es hablar de muchas más cosas de las que se hablaban hace cinco años”, consideró.
La aplicación de la Ley de Medios, a su criterio, conlleva una cantidad de novedades que alejan al periodismo de ser visto únicamente como la posibilidad de trabajar en los grandes medios o las grandes empresas. "Hablar hoy de periodismo es también hablar de tu blog, de tu sitio, de tus programas de edición”, explicó.
-¿Cómo ve al periodismo en la actualidad?
-Es el momento más sano que está viviendo el periodismo argentino desde que tengo uso de memoria y sobre todo desde que tengo práctica profesional, desde 1976. Me parece que es el momento menos hipócrita de la historia del periodismo argentino, por lo menos desde el recupero democrático. Se acabó la paparruchada del periodismo independiente, de la neutralidad, la tontería de la libertad de prensa entendida a secas y se cayó, en definitiva, la última vaca sagrada que quedaba, que era la impolutez de la actividad periodística en general. Se sabe desde qué lugar habla cada quien, eso es algo que faltaba.
- Sin embargo, en ocasiones se habla de una división entre el periodismo independiente y el militante.
-El periodismo que se llama independiente milita mucho más que el periodismo que se denomina militante, respecto de sus intereses. Todos militan en función de una ideología, desde el lugar desde el cual hablás. Esto no implica renegar de la objetividad en términos de cómo describís un hecho, pero sí implica desprejuiciarse en cuanto a que la neutralidad no existe. Yo creo que más allá de este buen momento, clarificante, del periodismo nacional, se vive una etapa bastante pobre, desde hace rato, en lo que tiene que ver con categoría profesional.
-¿Por qué?
-No hay grandes plumas, se ha devaluado el lenguaje y la riqueza expositiva, en general en todos los medios y particularmente en el gráfico, que siempre fue una suerte de sede de los mejores recursos retóricos. En algunos medios, que inclusive han abrevado tradicionalmente en la buena escritura, podés encontrar con atentados sintácticos o gramaticales que en lo personal no es algo que me cause gracia.
-¿Cómo repercute en la profesión el uso de las nuevas tecnologías? ¿No afecta en cierta medida la atención o el cuidado de las normas sintácticas y gramaticales?
-Las nuevas tecnologías, incluyendo las redes sociales, han generado una suerte de democratización del espacio de difusión. Hay mucha gente que ha encontrado nuevos canales. Por fuera de eso, escribís mal, escribís bien, decís mal, decís bien escribas en un diario o en el blog que inventaste. La categoría profesional, a mi criterio, está a salvo del lugar en el cual estés. El fenómeno de las nuevas tecnologías es un hecho positivo, en algún punto adelantado incluso a lo que es la aplicación de la Ley de Medios que se supone que va a traer una cantidad de nuevos actores. No pasás a escribir mejor ni a decir mejor si primero no sos un buen profesional que se prepara tanto para escribir en un blog como en un medio tradicional.
-¿Qué opinión le merece el fallo de la Corte que destraba el articulo 161 de la Ley de Medios ante la cual el grupo Clarín había presentado una medida cautelar?
-El fallo de la Corte tardó un poco pero, respecto a eso, vale decir “más vale tarde que nunca”. La gran pregunta es si el grupo Clarín recurrirá a un nuevo conjunto de chicanas. De todas maneras, hay que admitir que más allá de las chicanas del grupo, de lo que se ha demorado la justicia, de los jueces tan amigables que el grupo encuentra sobre todo en las primeras y segundas instancias, y sobre todo en las provincias, más allá de todo eso, hay que admitir que la ley viene retrasada en sus aplicaciones.
-¿En qué puntos falta avanzar?
-Hay dos aspectos que vengo mencionando desde antes de que se pensara una nueva ley, pero sobre todo desde entonces: la sustentabilidad económica para que puedan ingresar nuevos actores. Es decir, cuál es el respaldo con el que van a encontrarse cooperativas, ONGs, sindicatos, para hacer frente a desafíos de este tipo en cuanto sustentabilidad material. Y el segundo punto que viene muy retrasado es la capacitación. Es decir, una vez que tenés los fondos o el sustento, tenés que armar una buena programación. Se está muy retrasado respecto de capacitar esos nuevos actores para que el mapa de la democratización de los medios tenga sentido. Hay dos democratizaciones, una es la del espectro propiamente dicho: más actores a la cabeza de la gestión o la producción de nuevos medios. Pero la otra democratización es que esos actores sean escuchados, vistos; armar una buena programación. Y creo que en eso el Estado está bastante retrasado, por no decir que está inmóvil.
-Parte de la sociedad está insegura y tiene más dudas que certezas sobre la situación del dólar. ¿Considera que hubo una falla en la estrategia comunicativa del Gobierno en este tema?
-Sí, absolutamente. Y en esto han coincidido colegas que abrevan en el kirchnerismo más acendrado. Sí, hay un error de comunicación que no es de ahora. No hay una política de comunicación. La comunicación es Cristina. El que crea que “678” es una política de comunicación, está equivocado. En todo caso, eso es comunicación paraoficial, no comunicación oficial. Hace falta una conducción gubernativa noticiosa, sobre todo para casos como este. Porque si además no lo tenés, se producen los arrestos individuales que hemos visto en las últimas horas, que me sorprenden.
-¿Por ejemplo?
-Que un tipo como Aníbal (Fernández) cometa el error de salir a decir lo que dijo (el senador había anunciado que el dólar paralelo iba a cotizar 5,10 pesos y el gobierno lo desautorizó). Me sorprende la ausencia de marcaje en cuanto a bajada de línea de los organismos oficiales.
Perfectamente de acuerdo con Aliverti cuando dice: \se acabó la paparruchada del periodismo independiente, de la neutralidad, la tontería de la libertad de prensa entendida a secas\.
Ahora bien: ¿esa frase lo incluye a él como periodista, que trabaja para Página/12, ahora devenido en diario oficialista? Me parece buenísimo que ahora todo sea más transparente y todos sepamos \para quien juega cada uno\ en el mapa de medios. Pero creo que eso debe incluir no solo a los grandes monopolios privados sino también a quienes ejercen la profesión directamente para medios estatales o bien medios privados adherentes al oficialismo.
Será justicia.
EDUARDO Y MARCA DE RADIO UN LUJO PARA ESCUCHAR Y PENSAR.
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