
En su última novela, el escritor argentino Marcelo Luján penetra en lo más oscuro del ser humano para narrar la historia de un hombre que decide volver a su pueblo convertido en un eximio bandoneonísta
“-No sirve -dijo el tercer amigo en una semana-. Setenta carillas y ningún muerto. Ni un tiro siquiera. No sirve…
-Pero tiene clima, insinuaciones, pasan cosas… Ya llegarán los cadáveres.
La uña crítica golpeó rítmica y sucesiva la pila de páginas mecanografiadas.
-No lo veo. Además, está el problema del ambiente. No se puede ubicar una historia policial en una playita, un balneario en el campo”.
Así arranca el prólogo de Juan Sasturain a su novela Arena en los zapatos. Pareciera un pedido de disculpas al lector del género negro-policial. Un “esperen un poco, los muertos ya van a venir”. Un estatequieto al ansioso lector de género que quiere leer sangre, pero que no se contenta con historias simples de cadáveres ampulosos.
Quizás Marcelo Luján leyó ese prólogo. Y se quedó tranquilo. Es que Moravia, su segunda novela, es una historia que desde la cubierta del libro propone muerte. Sin embargo, los cadáveres se demoran en llegar. Y está bien que así sea. Porque Luján logra, en la primera parte del libro, meternos en la historia de una familia. O de dos. Y así delinea sus personajes. Sus enigmáticos y hostiles presentes, pero sobre todo sus más hostiles pasados.
A ver. Juan Kosic, hijo de inmigrantes moravos, llegados en 1906 a la Argentina, corridos por la hambruna del viejo continente, tiene una misión: tocar el bandoneón. Eso es lo que quiere. Ese es su deseo de vida. Pero no puede. En Colonia Buen Respiro, un pueblo perdido en el medio de la pampa húmeda a 600 kilómetros del puerto de la soñada Buenos Aires, no hay espacio para el arte. Entonces, buscarse un lugar en la gran capital es su sueño. Tampoco ahí consigue hacerlo. Será Nueva Orleans el lugar donde estará la oportunidad. La ciudad a orillas del Misisipi, esa que exuda ritmos, es la que lo acuna. A él y a su música. A él y a su bandoneón.
En los Estados Unidos, conocerá el amor. Lidia Míclav -también checa, también exiliada. Ella, como secuela del exterminio nazi- penetrará en su vida y será mucho más que su pareja. Será su cómplice -a desgano -en el plan para saldar una deuda con el pasado.
Volver a Colonia Buen Respiro tiene un solo sentido. Demostrarle a su pueblo quién es él. En particular a Anna, su madre. También a su hermana, Ofelia. Las dos mujeres que no dudaron en echarlo. “Cumplir el juramento del regreso triunfal”, escribe el autor. De su padre, solo le queda el recuerdo mediado por la opinión resentida de Anna. Esa que la llevó a sepultar a su marido anarquista en la fosa común del olvido.
Así, Juan Kosic convertido ya en el bandoneonísta estrella de la Orquesta del maestro Alfredo Pagassi vuelve al país. Y solo pisar el puerto de La Reina del Plata le genera esa mezcla de satisfacción y nostalgia. Ya nada es como era antes.
Con él va Lidia. También la pequeña hija de ambos. Cargados con los bártulos del equipaje, la familia emprende el viaje en tren hacia el interior. Juan, no dejará de custodiar su cartera de cuero. Y es en este tramo de la novela cuando Luján maniata al lector. Lo atrapa para llevarlo línea a línea a recorrer la espesa historia de esa pareja que desentona tras la ropa de etiqueta.
Ahí, comienza también la minuciosa descripción de los escenarios que nos permiten penetrar en la atmósfera del primer peronismo como si estuviéramos recorriendo una foto con la mirada. Pero el lector no se quedará ahí. Luján lo llevará a la Europa de pre y pos guerra. Y también la pintará con los pinceles necesarios.
En ese tramo de la novela está la clave. El lector, atrapado en la telaraña tejida con precisión no espera lo que viene. Pero llega. Y lo hace con el peso de un puño que se incrusta en el rostro desprevenido.
Si algo le faltaba a Moravia, aparece en la cita que cierra el libro. Luján vuelve a Albert Camus, le pide prestado un fragmento de su libro El extranjero. Allí cuenta a donde se gestó esta novela. Moravia, es el resultado de la obsesión que nace de la lectura. Y de la imaginación para crear la historia dentro de la historia. Sin más, Moravia es el relato menos pensado de la crueldad.
EL AUTOR
Marcelo Luján nació en Buenos Aires, en junio de 1973. A principios de 2001 se radicó en Madrid, donde vive en la actualidad. Ha publicado "Flores para Irene", "En algún cielo", "El desvío", "La mala espera" y "Arder en el invierno", además de una docena de cuentos en antologías de varios países. Parte de su obra ha sido seleccionada en campañas de fomento a la lectura, traducida a otras lenguas, y distinguida con numerosos premios. "Moravia" es su segunda novela.
FICHA TÉCNICA
Título: Moravia
Autor: Marcelo Luján
Editorial: El Aleph Editores
Género: Novela
Páginas: 173
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