Leo Gutiérrez llevó a Peñarol a festejar el décimo título en seis años. Aunque lo acompañaron Mata, Leiva y Campazzo, el cordobés fue la clave en el triunfo sobre Pinheiros de Brasil por 88 a 75 en la final del Interligas. Así, el “Milrayitas”, campeón en 2010, logró otro “Bi” y apunta al “Tri” en LNB
En el décimo título cosechado en los últimos seis años, debía destacarse el “10”. Atrás ha quedado aquel inolvidable campeonato de Liga Nacional en 1994. Pero este pasado reciente es soñado. Y Leo Gutiérrez, tiene mucho que ver. Si bien hay varios que merecen los aplausos, el cordobés es el guía espiritual y deportivo. Este martes en la noche, dio otra muestra. Con 21 puntos, varios de ellos anotados cuando el partido era parejo, el ala pivote llevó al resto. Después aparecieron para ayudarlo los laderos de siempre. Pero la final del Interligas tuvo un dueño, y fue del jugador más determinante y ganador de la historia de nuestro básquet, que se retirará con la “Milrayitas” puesta. Como no podía ser de otra manera, también fue elegido por la prensa como el MVP. Luego, el ahora capitán, tras tomar la posta de “Tato” Rodríguez, levantó la Copa ante el delirio de la multitud.
Peñarol se consagró bicampeón del torneo que nuclea a los mejores de Argentina y Brasil al superar a Pinheiros del país vecino, por 88 a 75 en el Polideportivo Islas Malvinas.
El visitante empezó mejor. Estuvo firme en defensa, obligando a al elenco marplatense a forzar lanzamientos. Adelante lució certero y por eso, tras el 10 a 6 de los primeros 5´, Hernández pidió minuto.
“Oveja” debe haber pegado un par de gritos, porque sus muchachos salieron con todo y empataron el juego con un recupero Campazzo sobre Figueroa y posterior doble, sumado a una volcada de Lamonte tras asistencia del base. En el duelo ganado por el cordobés sobre su coterráneo Figueroa, residió una de las claves de la remontada “Milrayitas”. También, obviamente, mucho tuvo que ver Gutiérrez con sus puntos (8, con dos triples).
De todas maneras, el rival contestó acertando casi siempre, con Marquinhos como estandarte, pero, ya firme en el dominio, Peñarol se fue arriba al final del primer cuarto por 23 a 20. Los cinco titulares anotaron puntos, pero sobresalió el conductor, con 7 y 2 asistencias.
Si bien el entrenador de Pinheiros buscó revulsión con el ingreso de Paulinho, su base sustituto, el equipo perdió constancia adelante y Peñarol no lo perdonó. El segundo cuarto empezó con un triple de Mata, y una tapa tremenda de Reinick, siguió con Gutiérrez dañando y por eso, el local se alejó 30 a 22 cuando habían pasado apenas 2 minutos, obligando a Mortari a parar el partido.
Nada cambio, porque el “Milrayitas” ya se sintió dominador, se encendieron los de siempre y entonces, de a poco, fue aplacando al rival. Con Gutiérrez sobresaliendo, se alejó paulatinamente. Ganó el segundo cuarto 22 a 13 y el global 45 a 33, para ingresar tranquilo al segundo segmento. Fue un mano a mano entre los titulares, ya que en los primeros 20 minutos, no hubo puntos de los suplentes en ambos equipos.
En la primera acción del tercer segmento, Safar clavó un triple tras una buena jugada colectiva y la asistencia de Campazzo e inauguró las anotaciones de los relevos (48-33).
Luego, el bicampeón de la Liga Nacional llevó el trámite al “tranquito”, porque se apoyó en su gestión defensiva, su sello. Se apagó Marquinhos, Olivinha, el goleador, nunca apareció y también fue controlado Shammel.
Y en ataque, contó con el “Momento Leiva”. De movida metió un doble en ganchito y recupero con volcada. Todos jugaron para el pivote (8 puntos), que se destacó en un buen rendimiento colectivo, cuando el elenco brasilero logró controlar al resto. Fue bueno el aporte de Renato, “agrediendo” a Leo Gutiérrez. Pero, como siempre, Peñarol tuvo alguien que salió al rescate y que el resto buscó bien.
Para el final del cuarto, hubo un triple de Barrios y una bandejita pasada de Campazzo que generaron la ovación, a pesar del triple del cierre de Paulinho (67 a 51).
Sin poder dominar en el juego, Pinheiros intentó llevar el trámite al terreno de la lucha. Pero tampoco pudo. Y Gutiérrez, que se “peleó” con Renato junto con su amigo Leiva, tiró dos triples y no le pegó al aro. Obviamente, intentó uno más, y lo metió “limpito”. El “10”, que apareció en el inicio y luego pasó a un plano secundario para que brille el resto, clavó esa bomba para el 72 a 54 ante un rival rendido a falta de 5´.
No hubo más partido. Peñarol aseguró otra vuelta, bailó a un elenco del país vecino y encarará otra recta hacia la historia con el ánimo bien alto.
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