
Con el aval de una trayectoria honorable dentro de la escena nacional y como protagonista de “Yepeto” en esta temporada, el actor analizó junto a El Atlántico las cuestiones internas y externas que afectan a esa rama del arte
“Tengo la necesidad como actor de entrar en sintonía con nuestra identidad actoral”. Con esta breve frase, Manuel Callau deja en claro cuál ha sido la línea a seguir en su carrera, con la que mantuvo y mantiene coherencia tanto en sus elecciones laborales como en sus opiniones personales.
Al ver “Yepeto, segunda versión”, queda en claro también por qué obra y actor se eligieron mutuamente: se trata de una pieza teatral que necesita de actores con formación y autoexigencia sobre el escenario, además de poseer el texto un peso histórico importante. Y Manuel es uno de esos actores argentinos que buscan el compromiso a través de la acción y la palabra, al igual que Ulises Dumont, protagonista de la primera versión de esta obra estrenada por Tito Cossa en 1987 y que hace un tiempo decidió modificar para traerla nuevamente a los escenarios, a pedido del Teatro Cervantes.
Contento de poder mezclar el drama y el humor, “que permite tener al público comprometido desde un lugar cómplice” a través de una pieza teatral “que está inscripta en nuestra historia e identidad”, confesó al dialogar con El Atlántico que pese a la floja temporada teatral que se presenta este verano en Mar del Plata, en cuanto a la venta de entradas, “logramos reconfirmar un movimiento que tiene Yepeto: tiene un muy buen boca en boca”.
Quien se encuentra acompañado en escena por los jóvenes Martín Slipak y Anahí Gada, no teme en decir que el jueves, por primera vez desde su estreno local, “el teatro se llenó. Lo cual habla bien de esta suerte de recomendación que hace el público”.
Es que a diferencia de otras propuestas, no cuentan con gran apoyo publicitario, aunque sí sus entradas son de las más accesibles de la cartelera y el respaldo del Teatro Cervantes, que en sus dos temporadas anteriores trajo obras que fueron de las más aplaudidas y recomendadas por el público que las vio, ayuda a que la gente se acerque.
“Sé como van todas las obras, siempre me interesa conocer esas cuestiones pero miro lo particular. Hay una realidad que nos está diciendo que hay un montón de factores que operan para que la gente vaya o no al teatro. En nuestro caso particular, tienen más que ver con la imposibilidad de hacer una publicidad masiva que a otras cuestiones, porque el espectáculo gusta y tiene boca en boca”, analizó.
- ¿Qué factores atentan contra el teatro?
- Muchos. El más polémico: desde hace mucho tiempo, los productores construyen espectáculos con figuras mediáticas, que no siempre pueden resolver artísticamente las obras que se plantean. Entonces el público va a verlos pero sale decepcionado por lo que vio. Lo digo con respeto por el trabajo de todos. Pero cuando la puesta es mediática, el resultado teatral no siempre es satisfactorio, la figura no da el contenido que la gente cree que va a encontrar.
- ¿Pero no es contradictorio pensar en estas nuevas figuras mediáticas como portadores de un contenido teatral-actoral importante?
- No siempre es así. Tenemos una historia de la actuación en Mar del Plata, donde siempre la figura mediática concitaba la atención el público y estaba bien que así sea. Pero el origen de esas figuras era teatral: Ernesto Bianco, Julio de Grazzia, Beatriz Bonet, entre otros. Eran conocidos por la televisión pero su base era teatral, entonces cuando hacían una comedia la podían sostener, porque eran actores. Respeto el trabajo de todos pero hay una realidad que nos cuenta que a una comedia la tienen que hacer actores con fundamento.
- Falta base en muchos casos
- El origen, el sustento. No es lo mismo la televisión que el teatro. Si el actor sólo ha transitado la pantalla chica, cuando viene al teatro tiene que aprender las reglas de juego y viceversa. No hay actores de tv, radio o teatro sino que cada espacio tiene su lenguaje específico a manejar.
- En esta temporada hay más actores de renombre teatral y también más obras de texto. ¿Lo vez como algo casual o se está generando un cambio paulatino en la cartelera?
- Diría que las realidades se van modificando por su propio peso. La realidad del teatro y su oferta ha ido cambiando en esta ciudad. Veo con mucha satisfacción que hay mucha oferta de obras locales con fundamento y calidad, y no lo digo por demagogo. Y por otro lado veo la construcción mediática, que tiene las dificultadas que ya dije.
Otros factores son el del precio de la entrada y la oferta de espectáculos masivos gratuitos que evidentemente influyen en la venta de entradas. No estoy en contra de esas actividades, porque en definitiva algunos se sostienen con el dinero del pueblo también.
- ¿Un ordenamiento de horarios afectaría menos?
- No sé cómo debe hacerse, pero sí que algo debe hacerse. Y que la oferta teatral se tiene que adecuar a la realidad económica del público, sociopolítica, a lo que le ocurre. La gente tiene que sentirse identificada. A veces no hay sintonía fina entre lo que se le ofrece y lo que le pasa al público.
- ¿Los productores están espantando al público con el costo de las entradas?
- No lo diría así. Tal vez carecen de esa sintonía fina antes dicha.
- Si tenemos en cuenta el tema de los costos, la mediatización y demás factores evaluados, ¿se podría decir que el teatro ganó en negocio y perdió en arte?
- (Piensa) Yo sé que hay espectáculos de muy baja calidad que llenan los teatros, pero no me animaría a decir que llenan los teatros porque son de baja calidad. Hay factores imponderables que hacen que los teatros se llenen aunque la gente salga diciendo que lo que vio fue una barbaridad…
- ¿Entonces la realidad sólo la puede cambiar el público?
- Es un ida y vuelta. Y no queda sólo entre el público y el productor, también somos los actores los que tenemos que tener cierto rigor para la elección de lo que hacemos, para exigirnos más.
- Muchos se defienden diciendo que no siempre se elije lo que se quiere sino lo que se puede…
- Es verdad. El asunto es cuál es el umbral: si un BMW o tener el “Sube”. Cuando uno piensa que hace lo que puede y no lo que quiere, seguramente está evaluando cuál es su propia exigencia de devolución de lo que hace.
El año de Yepeto
Después de Mar del Plata -donde está de jueves a domingo a las 21 en la Sala Melany- la obra vuelve al Cervantes hasta el 6 de junio. Resta definir si luego continúa la gira nacional o se instala en otra sala porteña. Por lo pronto, Slipak tendrá otros compromisos por lo que Francisco González Gil, será su reemplazo para lo que se viene.
El enojo de Gasalla “nos afectó”
La noticia recorrió todos los medios. Semanas atrás, Antonio Gasalla puso el grito en el cielo y suspendió una función porque entendía que las marquesinas y plotters de su espectáculo “Más respeto que soy tu madre”, que ofrece en el Radio City, se veían tapadas por las de otras obras que se encuentran en el Complejo que también alberga las salas Melany y Roxy. Al día siguiente, el tema se resolvió quitando los tótems de las otras producciones de la vereda, amontonándolos en el hall del teatro -lejos de la vista de los transeúntes- y se bajaron algunos carteles, como el de la pieza marplatense “Crazy Cabaret”.
En lo que refiere a “Yepeto”, Manuel afirmó que “fue un tema que nos afectó y desgraciadamente no tengo el poder como para operar sobre estas decisiones. Teníamos acuerdos firmados con el Teatro Nacional Cervantes y este espacio a su vez con la sala Melany y su productor Lino Patalano. Laudaron, a mi gusto mal y sin mi consentimiento, una situación realmente desagradable”, afirmó.
Y aclaró: “No tiene que ver con una cuestión de pares o no, sino lo que define el mercado y las relaciones. No es la actividad, lo específico, la necesidad de informarle al público, sino otras cuestiones con las que tengo muy poco que ver”.
- Pero fue Antonio el que se quejó y provocó estos cambios.
- Está en todo su derecho porque seguramente debe tener un contrato también firmado. Pero las reglas de juego no las pongo yo. Como trabajador firmé un contrato, en el que me ofrecían un espacio que ahora se ve cambiado, no por mi voluntad.
- ¿Hiciste saber tu postura?
- Sí. La respuesta que recibí es lo que se ve al mirar el teatro. En cuanto a Gasalla él se me acercó y me dio su punto de vista. Yo lo escuché, como corresponde. Pero no es mi interlocutor, sino quien me contrató a mí y su relación con el propietario del espacio.
por supuesto que el valor de las entradas incide directamente en los bolsillo,uno solo ,dificil valla,,ya dos o tres ,hay que ver,si son turistas,la cosa puede cambiar,e ir y gastar una o dos veces,si es local,creo que la incidencia es distinta,es mas analitico,y los mediaticos,no influyen,,las cantidad de obras,si,influye,y muchas veces,no se define por distintos motivos,la seguridad,al salir,el regreso,hay componentes actuales que abanica la verdad en cada uno.pongan lo que quieran,pero la verdad,es individual a cada uno.
`totalmente de acuerdo pascual, dan lastima
los factores mas importantes por la que no se va al teatro, en primer lugar por los precios $150 por ir a ver una obra con mediaticos y no actores es un robo, y con actores tambien, imaginen 4 personas donde el dinero sale de un solo bolsillo $600 cuando un sueldo esta en el mejor de los casos en $3500 es casi el 20%, no se puede, por eso se espera a los gratuitos y sino nada, somos pobres, ademas para ir a ver a silvina luna? Moria Casan?? yo no pago un mango, si cuando los veo me dan asco, me voy a ir a torturar???? y para colmo pagando??? tengo que estar enfermo, si me hubiera gustado ver a Fatima Florez pero la chica tiene talento. esto es solo un ejemplo de porque no vamos....
Inicio | Canales RSS | Depto. Comercial| Contáctenos | Quiénes Somos | Condiciones de Uso