Estuvo cerca pero se volvió con un empate Noche elegante y solidaria La lluvia no apagó la fiesta carnavalera Fumigación con agroquímicos: los vecinos siguen esperando soluciones y respuestas Críticas y emoción en la botadura de carnaval del buque "œNono Pascual" Acción Marplatense busca modificar el reglamento interno del Concejo Deliberante Avanzan las tratativas para reabrir el Patronato de la Infancia el 5 de marzo Tragedia y locura en Carlos Casares
TEATRO |

 Fiorentino y Casablanca

30.01.2012 | 14:33 hs.

“Es mucho más fácil pensar que el enfermo es el otro y no uno mismoâ€

Aumentar Disminuir
Tamaño del texto
Daniel Casablanca y María Fiorentino. (Foto Francisco Mendes)
Daniel Casablanca y María Fiorentino. (Foto Francisco Mendes)

Cada noche el elenco de Toc Toc sube a escena a sala llena. El humor como terapia y los detalles de cada patología son interpretados por seis curiosos personajes. “La risa en muchos casos es histérica”, coincidieron

Luego del éxito abrumador en la cartelera porteña, el elenco de “TOC TOC”, trastornos obsesivos compulsivos, llegó a Mar del Plata para seguir batiendo récords de martes a domingos, en doble función a sala llena, a las 21 y 23,30 en el Teatro Neptuno.

La comedia más obsesiva y divertida de todas del autor francés Laurent Baffie llegó a la temporada marplatense después de transformarse en el suceso teatral del 2011 en la calle Corrientes. Seis personajes que padecen trastornos obsesivo-compulsivos (TOC) se encontrarán en la sala de espera de un psiquiatra con el fin de solucionar sus problemas. Pero el psiquiatra nunca acudirá a la terapia y serán ellos los que tengan que llegar a sus propias conclusiones: Mauricio Dayub, María Fiorentino, Daniel Casablanca, Melina Petriella, Eugenia Guerty y Diego Gentile, bajo la dirección de Lía Jelín.

En diálogo con El Atlántico, dos de los “trastornados”, María Fiorentino (María Auxiliadora) y Daniel Casablanca (Camilo), analizaron el éxito de la obra, la relación entre la ficción y la realidad en materia de psicoanálisis y aseguraron que “la risa siempre es terapéutica y puede tocar los grandes temas quitándoles un poco de tensión”.

-¿Cómo viven el éxito arrasador de la obra?

-María: No esperábamos para nada un éxito. Hacía mucho que esto no sucedía en Buenos Aires con un espectáculo con ocho funciones semanales. Pero acá la capacidad es el triple, y teníamos miedo de que no se nos escuchara. Es una comedia ideal para ver en un círculo íntimo. Es espiar una conversación de “locos” que están solos.

-Daniel: Se dio rotundamente desde el primer día, uno tampoco se acostumbra de un día para el otro. En Mar del Plata era volver a conquistar una plaza y veníamos nerviosos en ese aspecto. Tenemos ovaciones que cada noche nos emocionan.

-¿Qué grado de incidencia ha tenido la obra en sus vidas?

-Daniel: Solo por comenzar, tené en cuenta que son seis pacientes compulsivos esperando que los atienda un profesional durante una hora cuarenta, con dos funciones por día, no es un espectáculo fácil. Ya eso suena desgastante.

-María: Tuvimos que abandonar muchas otras actividades porque el show es casi excluyente de otro tipo de actividad que no sea la vida. Por eso es que no es fácil acostumbrarse al ritmo de la obra.

-¿Sienten que para el elenco en general se ha vuelto una terapia personal?

-María: No, realmente no. En mi caso, la terapia sé que cuando es buena agota más la mente que el físico. Es dialogar con uno mismo en un punto. Si bien esta obra es coral, lo cual quiere decir que no nos vamos en ningún momento del escenario, la mayor parte del espectáculo, físicamente hablando, recae sobre Mauricio (Dayub) y Daniel pero hay que mantener una energía de presencia e interacción constante, aunque uno no hable por momentos. Es una red que sostenemos todos, en cuanto alguien suelte una punta, todo el espectáculo se cae.

-Daniel: A veces las pausas más grandes pueden ser las más agotadoras, porque no hay que distraerse y hay que dar el pie. Quizás sí es una terapia en el hecho de la variedad y el ego, de la caricia que significa que uno puede vivir de la actividad que ama y tener la fortuna de sentir este recibimiento de la gente.

-¿Qué diferencias notaron entre el público porteño y el marplatense?

-María: Aquí entran todos los chistes, eso hace que el trabajo sea muy gratificante.

-Daniel: El público que viene a vacacionar se divierte mucho más. Allá no nos esperan con la cámara de fotos afuera. En Mar del Plata esto tiene que ver con una actitud más distendida. Pero la respuesta es siempre la misma.

-Daniel es un poco el hilo conductor de la obra, ¿qué significa estar en ese lugar y cómo se traduce en el personaje que te toca interpretar?

-Daniel: Es difícil medir cuanto hace cada uno, estando todos en escena. Lo que si, uno siente que más allá del efecto propio de cada actor con su gag, es la cantidad de servicios que uno tiene que dar para que el otro meta el efecto.

-María: A mi me encanta eso de servirle el remate al compañero. Lo de uno sale si sale lo del otro. Como actriz, desde que ensayamos y haciendo la obra, pienso que el personaje de Daniel desde la literatura dramática es un personaje tan negador de su problema que puede burlarse de los demás con total tranquilidad. Es casi un espectador de la enfermedad de los demás.

-¿Es decir que efectivamente es un negador compulsivo?

-Daniel: Mi personaje empieza desde un lugar y desde allí aparenta ver a los otros como enfermos. Pero sobre el final casi que lo termina reconociendo.

-María: Daniel tiene una frase clave para mi gusto que dispara una carcajada en el público y delata que el mismo público es consciente de que la culpa siempre la tiene otro: “¿Usted por qué viene a ver al médico?” y él contesta: “¡No!... Mi mujer”.

-Daniel: ¡Es que la mujer lo va a echar de la casa si no mejora! Seguramente que dentro de los trastornos le es mas fácil la convivencia con él mismo que con los otros. Pero sin duda que hay otros trastornos más graves que en la convivencia con uno mismo.

-¿Han conocido de cerca personas con esos trastornos que ustedes describen?

-María: La mujer de un carpintero amigo mío que trabajó en casa, y juntos fueron a ver la obra. Yo a ella mucho no la conozco y le pregunté qué trastorno tenía y me dijo: “no, no, no, no”. Después de hablar más de media hora me dijo que ella luchaba mucho con el tema del orden.

-Daniel: el tema de la obsesión indudablemente ha funcionado y por eso la gente viene a vernos. Pero hay una diferencia entre las obsesiones y los trastornos obsesivos compulsivos. Es algo así como la patología de una enfermedad que no te deja hacer una vida razonablemente en paz. Y la obsesión también puede tener que ver con un hobby, un hábito, una costumbre. Pero de ahí a lastimarse, o repetir todo, es casi un ritual en algunas personas para las que eso se convierte en un infierno. En la obra en algunos casos éstas personas ni siquiera salen de su casa, pero hacen un esfuerzo para asistir con este psicoanalista que supuestamente es la cura definitiva, o que les permitirá aliviar ese infierno. De ahí nace el rincón dramático.

-¿Creen que la gente un poco confunde la obsesión del trastorno con una enfermedad?

- Daniel: Sí, yo creo que la risa en muchos casos es histérica.

El espectáculo tiene humor pero también dispara situaciones personales

-María: Sobre el escenario los actores recibimos la energía del público. En este caso nosotros escuchamos risa y pensamos que será muy difícil de remontar.

-Si la risa es histérica quizás este tipo de humor genere más carcajadas por parte de quienes más identificados se sienten…

-María: Un amigo que vio la obra me contó que se había ido del país justamente por un trastorno que tenía. Algo parecido a la nosofobia, el inspeccionar todo el tiempo su cuerpo para descubrir enfermedades. Efectivamente hay una maniobra distractiva en el proceso curativo.

-Daniel: El hecho de estar pensando en otro y no estar tan metido en uno mismo también puede ser un modo de salir. Tiene que ver con una hipersensibilidad el poder meterse en uno. A través de las obsesiones los afectados logran esquivar el dolor que les significa transitar la vida. Esta obra no es una solución para los enfermos pero ver en tiempo de comedia estos sufrimientos graves, puede ser una vidriera para hacer un reflejo sanitario. La risa siempre es terapéutica y puede tocar los grandes temas quitándoles un poco de tensión.

-¿Cómo es canalizar el trastorno a través del humor?

-María: Si no hay dolor, no hay humor. Algunos de los personajes en escena interpretan a una persona que está sufriendo muchísimo, sin embargo, la gente se ríe.

A mi me ha tocado en otras obras que mientras más sufre el que está arriba, mas se ríe el que está abajo.

-Daniel: Pero siempre suele haber una evaluación que se hace después. Al principio hay un rechazo, pero al final la persona se da cuenta que no se habla de la mujer, el primo o el portero, sino que uno mismo puede tener algo. Es mucho más fácil pensar que el enfermo es el otro y no uno mismo.

Comentarios

comunidad
Del.icio.us Digg Enchilame Facebook Flenk Fresqui Google Meneame MySpace Technorati Twitthis Yahoo
encuesta
¿En cuál avenida de Mar del Plata hay mejor circulación vehicular?
Constitución
Libertad
Luro
Colón
Paso
Juan B. Justo
Fortunato de la Plaza
Mario Bravo
Independencia
Jara
Champagnat
Arturo Alió

Copyright 2012 Alta Densidad S.R.L - Todos los derechos reservados - Director General: Alejandro Olmos - Director Periodístico: Oscar Ortiz

Inicio | Canales RSS | Depto. Comercial| Contáctenos | Quiénes Somos | Condiciones de Uso