Plaza de Armas
Un Diez para la Patria Grande Por una rápida reacción El fotón del día Sólo con los votos oficialistas, fueron aprobadas las rendiciones de cuentas En octubre se inaugurará el Museo Provincial de Arte Contemporáneo Arquitectos de La Plata ganaron el concurso para la Ciudad Judicial Bayern-Barça y Borussia-Madrid Garantías concedió la elevación a juicio de la causa Melina Briz
OBSERVATORIO |

 Viaje

23.01.2012 | 09:27 hs.

Plaza de Armas

Aumentar Disminuir
Tamaño del texto
La bellísima Plaza de Armas de Cusco, Perú
La bellísima Plaza de Armas de Cusco, Perú

Hoy es el centro neurálgico de la ciudad. Locales y extranjeros la recorren a diario. Su tamaño es la mitad de aquella original que estaba atravesada por un riachuelo. Los edificios coloniales aún la custodian: La catedral de Cusco y la iglesia de la Compañía de Jesús. En el medio, una fuente de agua sostiene la figura maciza de un Inca vestido con sus ropas ceremoniales. Hasta el año pasado, la escultura fue motivo de pelea entre los cusqueños. Algunos no la querían allí y otros sí.

Alrededor de la plaza hay restaurantes, agencias de turismo y un montón de personas que en español, inglés y hasta en francés ofrecen sus servicios: Valle Sagrado, Camino del Inca, Machu Picchu, menúes económicos para turistas y hasta masajes. Cuando reina la noche, la oferta cambia. A esa hora, invitaciones para discotecas y bares, y en la oscuridad de alguna callejuela: cocaína y marihuana. Si sos argentino ensayan un “merca y faso”, pero con acento peruano.
………………………………………………………………………

En el medio de la plaza, los caballos tiran cada uno para su lado. Son cuatro, uno por cada extremidad. Los jinetes hacen avanzar a los animales a paso largo. El cuerpo, atado de pies y manos a las monturas de las bestias, se tensa. Los brazos y piernas estirados hasta el llanto dejan a Túpac Amaru II en el aire. Se escucha un grito gutural. Sus verdugos le cortan la lengua porque saben que no se va a rendir ni pedir clemencia. Prefieren que no diga nada, apenas un lamento.

Los músculos se desgarran. Los hombros y la pelvis crujen y se dislocan. La iglesia, los españoles y algunos incas quieren ver el descuartizamiento. Esperan ansiosos que cada caballo se lleve a galope una extremidad y que recorran todo Cusco en un mensaje de advertencia. El caudillo indígena resiste en medio de la derrota. Los jinetes no logran su cometido. Primero lo estrangulan con una soga atada a un poste que enrosca el tiento hasta la asfixia. El machete termina el trabajo de los caballos. Su cabeza, en la punta de una lanza, se exhibe en Cusco y Tinta. Sus brazos son enviados a Tungasuca y Carabaya. Sus piernas, a Livitaca y Santa Rosa.
………………………………………………………………………

Antes que plaza fue pantano. La leyenda y la historia coinciden en que el inca Manco Cápac eligió aquel lugar porque lo mantenía alejado de las amenazas de otras etnias. La ciudad de Cusco se alzó alrededor de aquel pantano extenso ubicado entre dos riachuelos.

Cápac construyó su palacio en la meseta de Sacsayhuamán. Fue su hijo y sucesor quien decidió tapar el pantano con tierra extraída de las montañas. La arena del litoral costeño le dio el secado final al lodazal. En aquel entonces la plaza ocupaba gran parte del centro actual de Cusco, un riacho la dividía en dos. Durante el esplendor del imperio se convirtió en el centro político, religioso y administrativo. A su alrededor de construyeron los palacios de Pachacútec, Huayna Cápac y Viracocha Inca.

Su nombre original en quechua generó controversia. Algunos historiadores coinciden en que su nombre fue Aucaypata (lugar del guerrero). Otros aseguran que fue Huacaypata (lugar del llanto o del lamento). Por último, en 1863 un expedicionario estadounidense concluyó en que el nombre quechua es Huacapata (lugar sagrado).
………………………………………………………………………

El nombre y su destino lo tomó de un antepasado, el padre de su bisabuela: Túpac Amaru I. último sapa inca asesinado por los españoles en 1572 durante la resistencia a la conquista.

El curaca José Gabriel Condorcanqui Noguera era el jefe político y administrativo de Surimaná, Tungasuca y Pampamarca. De origen mestizo, cruza de sangre inca y criolla, fue hijo de Miguel Condorcanqui y Rosa Noguera. Nació en Tinta en 1743 y fue educado por los jesuitas en el colegio San Francisco de Borja. Dominaba el quechua, el latín y el español.

Dentro de sus propiedades heredadas había sembríos de coca y actividad minera. Condarqui tenía 350 mulas que las explotaba en el servicio de carga. Su sustento eran los viajes desde Cusco hasta el Alto Perú (Bolivia). En 1758 se casó con Micaela Bastidas Frías y tuvo tres hijos. Seis años más tarde fue nombrado cacique de las tierras que por linaje le pertenecían. Su mandato era mediar entre los corregidores del gobierno y los indígenas a su cargo.

En 1777 solicitó en Tinta, Cusco y Lima, la abolición de la mita minera y la suspensión de los tributos abusivos. Todo le fue rechazado.
………………………………………………………………………

Desde el palacio de Huayna Cápac se veía aquella plaza que empezaba a surgir del interior del pantano. Su ubicación era privilegiada y así lo entendió el conquistador español. Por voluntad de su dueño o por obligación, la morada del jefe inca pasó a manos de Hernando Pizarro, hermano del conquistador Francisco.

El matrimonio de Diego Silva y Teresa Orgoñez compraron el palacio a los herederos de Pizarro a finales del 1500 y la donaron a la orden jesuítica para que tuvieran su iglesia en Cusco. Se llamó Compañía de Jesús, una mezcla barroca de templo y fortaleza, construida en su mayor parte con piedra andesita. Está ubicada en diagonal a la catedral de Cusco y constituyen las construcciones más importantes de la Conquista.

El terremoto de 1650 no distinguió religiones y redujo a escombros a la Compañía de Jesús. Tardaron 17 años en reconstruirla. Fue reinaugurada en 1668. Aún conserva la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción sobre su entrada principal y dos capillas la flanquean. Hacia el norte el templo de la Virgen de Loreto y al sur, la Santiago de Oyola. Todavía vigila toda la plaza desde la altura de sus campanarios.………………………………………………………………………

La captura, el juicio y la ejecución de Antonio Arriaga, corregidor de Tinta, fue en noviembre de 1780, la chispa que encendió la rebelión más grande de América hasta ese momento. Condarqui era Túpac Amaru II y encabezaba una sublevación armada que contó con un ejército de miles compuesto por indígenas, criollos y mestizos; hombres mujeres y niños. En un principio luchó por el Rey Carlos III contra la mala administración de los corregidores españoles. Al poco tiempo se transformó en el primer intento independentista de América. El movimiento revolucionario se inició en Cusco y llegó hasta el territorio de la actual Bolivia.

El 18 de noviembre de 1780 tuvo su bautismo de fuego en la batalla de Sangarara donde venció al ejército español. En enero de 1781, se dirigió al sur a buscar más adeptos a la revolución. Controló todo el territorio hasta el Alto Perú, pero los españoles se fortalecieron en Cusco. Desde Lima, el virrey Agustín de Jáuregui envió 17 mil hombres al mando de Juan Antonio de Areche. Curacas incas fieles a los españoles sumaron indígenas a la cacería del cacique. Replegado en Tinta, Tupac Amaru II se enfrentó a los realistas el 6 de abril. Tuvo que huir tras la derrota. En la ciudad de Langui, lo esperaba la traición. Uno de sus coroneles lo entregó junto a su esposa y lugartenientes.
……………………………………………………………………....

Son nueve los que salen de la Iglesia Compañía de Jesús. Van en fila de a uno separados por dos pasos, rumbo al centro de la plaza. Llevan esposas y arrastran grilletes. La muchedumbre los mira a través de los soldados que cuidan que nadie viole el cerco perimetral. Son Condarqui, su mujer Micaela, su hijo Hipólito y algunos de los capitanes de la revolución. Caminan custodiados por sacerdotes y una guardia. Van rumbo a la horca alzada en el centro de la plaza. Fueron condenados por sublevación.

Su ejecución será la última y la más ejemplificadora. El castigo lo obliga a mirar cómo mutilan y ahorcan a su mujer y a su hijo.
……………………………………………………….......................

A principios de la década del ‘80, a 200 años del asesinato de Túpac Amaru II, una revuelta campesina invadió la Plaza de Armas de Cusco. Las banderas llevaban la figura del líder mestizo. Con pintura roja escribieron los muros de la Compañía de Jesús y lo señalaron como el lugar donde se perpetró el crimen. Hoy, 30 años después, todavía hay rastros ilegibles de aquellas pintadas en la fachada de la iglesia. Nueve placas de bronce clavadas en un cantero de césped y flores recuerdan a los mártires de la plaza. Sobre los nombres, una inmensa cruz.

   Twittear

Comentarios

comunidad
Del.icio.us Digg Enchilame Facebook Flenk Fresqui Google Meneame MySpace Technorati Twitthis Yahoo
encuesta
¿Estás de acuerdo con la creación del Cuerpo de Seguridad Comunal?
Sí
No
Sí, pero sin ninguna carga económica para la sociedad
No, sólo debería mejorar el servicio policial bonaerense

Copyright 2013 Alta Densidad S.R.L - Todos los derechos reservados - Director General: Alejandro Olmos - Director Periodístico: Oscar Ortiz

Inicio | Canales RSS | Depto. Comercial| Contáctenos | Condiciones de Uso