
Es la sensación que expresó Alexis Matteo tras el retiro como jugador de Quilmes y la continuidad como entrenador del club. “Piki” tuvo este sábado su partido despedida y junto a El Atlántico repasó las vivencias futbolísticas en un largo mano a mano imperdible. Pase y lea
Una etapa de su vida que culmina, que queda en el pasado, pero que no se borra. Alegrías, sinsabores, tristezas, para desempolvar 16 años de fútbol que Alexis Matteo nunca olvidará. Historias, recuerdos, imágenes que se le cruzan por la cabeza y con las cuales se reconforta. Pero todo tiene un final y así lo entendió el exjugador de Quilmes, que tuvo su partido despedida. Sí, con apenas 33 años.
Fue este sábado a las 15, en avenida Colón y 196, la oportunidad para poner fin a un ciclo. La de futbolista, para entrometerse en la actividad de un “ex” y tomar otros caminos, no tan alejados de su deporte predilecto.
Nació en Haedo, Buenos Aires, pero tiempo después, a los 11, recaló en “La Feliz”. Sus primeros pasos futbolísticos fueron en Racing, luego en Alvarado, para ser ese el club donde debutó en Primera. A los 17, con el mejor inicio posible: un campeonato bajo el brazo.
Pero no sabía que, finalizado 1998, el futuro inmediato del mediocampista iba a estar en la institución donde tantas alegrías vivió: Quilmes. Sin embargo, pese a dar la vuelta en el 99, inmediatamente volvió al “Torito” y después incursionó en San Lorenzo. Aunque hace 10 años regresó al “Cervecero” y nunca más se fue. Al menos hasta ahora, el momento de su retiro.
“Tengo guardada la última camiseta que utilicé, como también la cinta de capitán. Las pienso poner en un cuadrito en casa”, esbozó “Piki” quien fue campeón cuatro veces en Primera. Tres con su gran “amor” y una con el club de avenida Jara. Para luego anexar: “Quilmes es mi casa”. Ahí quedó claro, mano a mano con El Atlántico, la unión entre jugador y club. La pasión misma.
-¿Qué fue lo más lindo que te dejó el fútbol?
-Me enseñó a vivir un estilo de vida distinto. Yo tenía un grupo de amigos que no eran del fútbol y los tiempos no eran los mismos. Yo tenía una rutina de entrenar todos los días. Por ejemplo, cuando estaba en inferiores me perdía ir a algún baile en el colegio en pos de acostarme temprano. Y cuando comencé a jugar en Primera, los viernes, que todos iban al boliche, yo me quedaba en mi casa. Ojo, yo lo elegí y estoy feliz de haberlo hecho.
-¿Cosechaste muchas amistades?
-Uno no se da cuenta, tampoco se pone a pensar cuántos amigos uno hizo a lo largo de tantos años. Recién cuando se me dio la oportunidad de hacer esto tomé dimensión. Que a una persona que no iba a invitar para no meterlo en un compromiso me termine llamando para decirme que le guarde un lugar es una grata sorpresa. Una alegría más que me da el fútbol.
-¿Por qué a esta edad y no más adelante?
-Es una temprana edad, es cierto. Sinceramente creo que podría jugar dos o tres años más. Pero como siempre me gustó hacer bien las cosas y como cada vez me cuesta más ir a entrenar todos los días, por el tema de tiempo y trabajo, además estoy casado (NdR: Valeria es su esposa) y tengo dos hijas (Emilia -9- y Catalina -3-), decidí frenar. A la mañana arranco a las 7,10 y salgo a las 13,30. Casi sin comer me iba a entrenar, luego me quedaba a dirigir a los chicos en el club y, sumado algún otro trabajo que tengo, terminaba a las 20 totalmente fundido. El sábado como jugador y el domingo como técnico. Imagínate.
-¿Pero fue una decisión que venía en tu cabeza?
-Lo venía analizando. Ya se notaba mi cansancio, que me costaba ir a entrenar. Aparte soy una persona que nunca falté a una práctica, todo lo contrario. Tenía la obligación como capitán y referente del plantel. No me podía hacer el vivo en ningún momento (risas). Esa presión entre comillas, porque hacía lo que me gustaba, hizo que a la larga el cansancio me ganara.
-Tu señora e hijas “chochas”…
-No sé si tanto, porque tenían sensaciones encontradas. No sólo ellas, el resto de mi familia sabía que el fútbol es mi manera de vivir. Comencé a los 7 años cuando mi mamá me llevó a entrenar y luego mi mujer me conoció jugando. Si bien me decían que ya era hora de decir basta, así estaba un poco más con mis nenas, poder tener otros planes durante el fin de semana, veían que era complicado dejar de jugar. Emilia fue quien se comió toda mi carrera dentro de una cancha. Siempre me pedía hacer cosas y yo le decía que no podía, era fuerte.
-El estar en un vestuario, cambiarte para entrar a una cancha, ¿lo extrañarás mucho?
-Ya extraño que de 14 a 16 era el horario de entrenamiento. Lo hacía desde los 7 años, ahora ya me siento medio perdido en mi casa (risas). Con el correr tiempo sentiré ese vacío, porque cuando uno es jugador le tiene horror al retiro. Es un duelo que tendré que hacer.
-¿Te retiras conforme?
-Sí, feliz. Siempre traté de dejar todo para lograr los objetivos que me puse. En Mar del Plata siento que me fue muy bien. Es cierto que no fui un futbolista que jugó cosas importantes, sólo a nivel a nivel salvo dos torneos argentinos con Alvarado y otro con San Lorenzo.
-¿Te quedó la espina de no haber pegado el salto a otra categoría?
-Sí, me hubiese gustado. Como también tener más continuidad en Alvarado. Lo que pasa es que llegó un momento de elegir entre seguir probando o dedicarme al estudio y al trabajo. Fue una decisión difícil, porque no podía cortar lo segundo. Más sabiendo que la carrera del futbolista es corta. Pude haber tenido otra posibilidad, pero aposté al futuro.
-¿Qué huella dejás en Quilmes?
-Siempre que le hablé al plantel les conté lo mismo. Yo agarré el legado de “Chuleta” Zerillo, que iba más allá de tratar de ser campeón. El mayor tesoro era conservar que en el club haya buena gente. Que se esté bien, que los chicos vayan contentos. Obviamente sin dejar de lado lo deportivo. Quise dejar esa enseñanza y creo que lo entendieron los jugadores. Ahora tendrán que ser ellos quienes agarren la batuta, para que Quilmes siga siendo el club más grande.
LA DESPEDIDA
Serán varios los exjugadores y otros en actividad quienes lo acompañarán desde las 15,30 en el complejo de avenida Colón y 196, horario establecido para que la pelota comience a rodar. “Lucas Telechea, Andrés Zerillo, Diego Villalba, Cristian Otero, Alejandro Giuntini, Gustavo Tempone, Ariel Carli, Leonardo Serfaty, Mariano Charlier, Diego Vecchi, Rodrigo Osambela, Fernando Fedrizzi, Gustavo Damián, Sebastián Arias, 'Cafú' Bustos, el 'Mago” Vidal, Osvaldo Nartallo, más algunos profesores del club”, relató sobre quiénes estarán mañana al lado suyo.
Ellos estarán separados en dos equipos que, sumada la Primera de Quilmes, jugarán un triangular de 40 minutos cada partido. “Ya no sé cuántos somos, es algo increíble”, chistó.
-¿Cómo nació la idea?
-Nació como una broma. Con Nicolás Uzquiano hablábamos de hacer un partido despedida, con Rubén Paglione de la Subcomisión de Fútbol, y con el tiempo comenzó a tomar fuerza. A todos los que le contaba la idea se prendían, me decían que cuente con ellos. Es el día de hoy que me siguen llamando para jugar un ratito en algún equipo (risas).
-¿En cuál de los tres equipos vas a jugar?
-La idea es jugar un rato en cada uno. Voy a comenzar con Quilmes, lo haré durante 35 minutos y en los 5' restantes me pasaré al rival. Luego, en el encuentro entre los dos grupos de amigos, arrancaré en el mismo que terminé el anterior juego y haré lo mismo que en el otro amistoso. En los últimos cinco minutos me cambiaré de camiseta. Así hasta llegar al tercer partido y terminar con la del “Tricolor”.
-¿Luego qué harán?
-Habrá una chopiraneada para los jugadores y los invitados a la fiesta. También un bufet para todos aquellos que decidan acercarse al predio. No tendrán que pagar ninguna entrada, solamente llevar un alimento no perecedero o algún útil escolar que serán donados a la Asociación de Fomento Jorge Newbery, que queda cerca del campo deportivo, o al Materno Infantil. Todavía estamos viendo qué destino le vamos a dar.
CORTITA Y AL PIE
-GRATO RECUERDO: “El campeonato del 99 con Quilmes, nunca me lo olvidaré. Fue un gran equipo”.
-MEJOR OLVIDAR: “Perder la final ante Kimberley en el 2000. Me expulsaron en el primer partido y no pude estar en el de vuelta”.
-SUEÑO CUMPLIDO: “Haber representado tanto tiempo a una institución tan grande como ésta. Como referente fuera de la cancha y capitán dentro de ella”.
-SUEÑO INCUMPLIDO: “No poder dar la vuelta en nuestra cancha, una vez que fue habilitada el año pasado”.
-UN GOL: “El primero que hice. Fue en cancha de Al Ver Verás ante River y ante (Juan) Mujica. Pasé la mitad de la cancha, tiré una pared con un compañero y le pegué al arco desde 40 metros con tres dedos. Se la clavé al ángulo”.
-UN TÉCNICO: “No puedo decir uno solo, porque tuve muchos buenos. Aunque con Mario Benavídez nos une una relación excelente y Claudio Rodríguez es un amigo. También Hugo Carli, otro de los que me marcó.
-VIÁTICO: “Está muy bueno que se le de un viático al jugador. Porque los chicos dejan de hacer muchas cosas para ir a entrenar. No digo que sea un sueldo, algo que estaría bien, sí una ayuda. Porque uno gasta en la nafta del agua, el ir en colectivo, deja horas en el trabajo. Para que el fútbol local crezca sería importante hacer hincapié ahí”.
-DE QUILMES PARA TODOS: “Este club siempre abasteció a muchos equipos. Por ejemplo, este año Urquiza tuvo a Martín Pereira y Leonardo Gómez. En su momento, Mar del Plata a Santiago Giuntini. Y así sucesivamente, podría enumerar a muchos más”.
SU ÚLTIMO PASO, CON GUSTO A POCO
El Quilmes 2011 tenía armas para llegar más lejos, tanto en el Apertura como en el Clausura. Jugadores habilidosos, con buena técnica, que mancomunadamente hicieron la diferencia en varios partidos. Pero les faltó resto. Él dio sus razones.
-¿Pudieron andar mejor?
-Sí, mucho mejor. Pero las bajas que tuvimos nos jugaron en contra. Nunca fuimos un equipo regular por eso mismo, porque no logramos mantener una formación continuada. Eso, es un fútbol regular y tan parejo, se paga. Tuvimos muchos lesionados como Braian Canet, tampoco a Gustavo Smarshow, Iván Paulsen, Matías Molfese y Cristian Casas. Son jugadores claves y referentes.
DETRÁS DE LA LÍNEA DE CAL
No hace mucho que “Piki” concretó su retiro como jugador que ya quiere estar un escalón más arriba. Hace casi 10 años que es entrenador en las inferiores de Quilmes, ahora ya recibido, y pretende escalar categoría, aunque su deseo es llegar bien arriba.
“No pasará mucho tiempo para dirigir alguna Primera”, deslizó en el medio de la nota. Declaración que no pasó desapercibida.
-¿Ahí está tu primer objetivo?
-Sí, mientras tanto espero agarrar en el club alguna división más grande. Porque hice escuelita, fútbol de salón, cancha de 9, los dos primeros años en cancha de 11 y lo último fue con las categorías 96-97. Ya lo charlé con los dirigentes. Por eso ahora pretendo dar el salto.
-En el caso de dirigir a Quilmes en un corto plazo, ¿sería difícil estar al frente de un plantel con varios excompañeros?
-No, porque somos personas grandes. Siempre fui una persona muy alegre, de hacer reír a mis compañeros, pero de este lado tendría que cambiar. Y ellos entenderán que si hago un cambio no es desde mi persona sino por el cargo que me ocuparía tocar.
-¿Y cómo juegan tus equipos?
-En lo posible, si tengo todas las herramientas, me gusta jugar con un enganche. Es decir, 4-3-1-2. Ese es mi estilo de juego, siempre y cuando tenga todo el engranaje necesario. En las inferiores trato de trabajar con ese esquema. Aunque hoy en día es muy difícil encontrar a un organizador natural.
-Que haya menos enganches, ¿se debe a qué el entrenador no los forma bien o hay menos jugadores con esas características?
-Principalmente, el que se desenvuelve en ese puesto tiene que tener características de enganche. No queda otra. Luego el técnico le pedirá si tiene que pasar la línea de la pelota, si tiene que presionar más arriba. Pero para ser enganche el jugador tiene que tener condiciones innatas para ese puesto. No es que no se vean en la ciudad, porque tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires y entrenar con Boca y River y tampoco se ven ahí.
No obstante, de su paso como jugador recordó una linda anécdota, totalmente relacionada a su función como entrenador: “Muchos de mis jugadores, que me veían durante los partidos, me criticaban en la semana porque yo no hacía lo que decía durante los entrenamientos”.
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