
Pablo Morata, Julián Servera y Joaquín Solaberrieta, que transitan diferentes etapas en Kimberley, analizaron en detalle al mejor equipo del fútbol marplatense. Toda la intimidad de un año lleno de alegrías en las vísperas de un 2012 en donde se buscará revancha en el Argentino C
Uno comenzó su historia en simultáneo con el inicio de la era Damián García en Kimberley. De hecho, fue de los primeros promovidos por el “Loco” a Primera. Otro, llegó en calidad de refuerzo para el último Argentino C y terminó siendo fundamental dentro y fuera de la cancha en la obtención del título local. El restante, vivió toda la novedad de jugar sus primeros partidos en la máxima categoría y se erigió revelación en su puesto, de notable proyección.
Julián Servera, Pablo Morata y Joaquín Solaberrieta visitaron El Atlántico para repasar el campeonato conseguido el pasado sábado con el “Dragón”. También detallaron minuciosamente las claves del equipo y del proyecto que encabeza Damián García. Los tres coincidieron en la unión grupal y el trabajo pormenorizado como base del éxito.
ANÁLISIS DE LA FINAL
- Morata: La primera final fue bastante estudiada por los dos equipos. Nosotros veníamos de una larga inactividad, tras ser eliminados en octavos por el Clausura. Tuvimos tiempo para analizar bien al rival. Pero en River se dio un juego raro, donde ninguno de los dos arriesgó. En la vuelta, fue otro partido. Ellos arrancaron bien, después, cuando le expulsaron a Ezequiel Vales pensé que sería más favorable para nosotros. Aunque Urquiza le puso mucha garra y lucha, a través de sus volantes centrales, generó peligro con Molinelli y aguantó bárbaro la inferioridad numérica.
- Julián: En el primer tiempo del partido jugado en River tuvimos las mejores chances. Complicó mucho el viento y no podíamos salir del área, pero jugando por abajo lastimamos. En la vuelta, sufrimos algunas desatenciones y Urquiza pudo haber marcado. Pablo tuvo una tarde brillante para mantener el cero. Después, también se lució en los penales. Pero, en los 180’ erramos algunos pases, carecimos de movilidad y nos ganó la ansiedad.
- Joaquín: Los dos equipos no jugaron del todo bien. Por la calidad de ambos planteles, no plasmaron el buen juego que se desarrolló durante el año. Coincido que nosotros, pese a todo, nunca dejamos de buscar el triunfo.
LOS PENALES
- ¿Por qué Kimberley acudió varias veces a los penales para ganar?
- PM: Es mi primer año y ya tuvimos penales en octavos y cuatro durante el Apertura. También definimos así en los cuartos del Clausura y ahora por la final del año. Pero no pasa porque nosotros busquemos llegar a esta instancia. Fue casualidad. Queremos ganar en los 90’. Lo bueno es que, de necesitar ir a los penales, también contamos con herramientas para vencer.
- Julián: Son circunstancias que pasan por no poder definir los partidos en los 90’. Lo cierto es que en casi todos buscamos ganarlos. Mala suerte o fortuna también, porque en el Apertura empatamos sobre la hora a Unión. No trabajamos mucho en esto, sólo un día en la semana previa a los partidos de play off.
- Desde la primera definición a la última, ¿cambiaron y ganaron en confianza? ¿El nerviosismo siempre es el mismo?
- Julián: Es lo mismo, porque cada partido y circunstancia son diferentes. Por ejemplo, en las finales tenés más presión que por octavos. Entonces, más allá de los años y buenos resultados conseguidos por esa vía, el nerviosismo y expectativa se mantiene. Es todo cuestión de suerte y que los arqueros se tiren bien hacia los palos.
- Joaquín, contra Urquiza la definición se había prolongado, ¿y si te tocaba patear?
- Quería que terminara rápido, porque no tenía muchas ganas de patear. Igual, lo bueno era que pateábamos segundos, entonces, si ellos erraban y yo debía rematar para ganar, me tenía fe. No tanto, si debía convertir para empatar. Después de Ferreyra, me tocaba a mí o a Barros. Por suerte Matías convirtió y festejamos antes.
- ¿Pesaba el antecedente de quedar afuera por esta vía contra Talleres?
- PM: Contra Talleres fue medio raro, porque no me jugué tanto a los palos. Pensaba que me patearían más al medio. Cuando definieron a una punta, no estaba tan estirado para llegar y atajarla. Pero el domingo me lo puse en la cabeza jugármela sí o sí. Incluso el penal de Fortunato fue bastante esquinado, en ese como en varios me tiré antes y pude llegar. En toda la serie, el único momento que me puse nervioso fue cuando debí patear para empatar y que siguiera la definición. Después que le atajé el disparo a Arias, no vi a Matías (Ferreyra). Me lo relató un padre desde la tribuna. Estaba superado por la situación. Juega mucho la concentración y por suerte se nos dio.
LA CLAVE
- ¿Qué tiene este Kimberley para ganar tanto?
- Julián: La llegada de Damián (García) generó mucho hincapié en lo psicológico. Hay mucha motivación. Seguramente hemos cambiado como equipo en estos tres años, sobre todo por la madurez que ganamos varios. El sábado, ocho titulares provinieron de la cantera. Damián no duda en promoverlos a Primera. Les brinda mucha confianza. Además, lo bueno es que los chicos que se suman como refuerzos, enseguida forman parte del plantel como si estuvieran desde hace varios años. Como grupo llegamos a lo más alto en Mar del Plata.
- PM: El cuerpo técnico mantiene siempre al grupo junto. Cuando surge algún problema, se habla entre todos y se aclara rápidamente. Ahora, en el Argentino C será la prioridad ascender. Y hace un par de horas ganamos el título local. Eso explica todo de porqué siempre Kimberley está en las definiciones.
- ¿Existe alguna clave?
- PM: Damián conoce a todos los jugadores de Mar del Plata. Sabe las características de cada uno. Además, para su equipo, puesto por puesto, enseña mucho. Analiza bien los defectos y virtudes de cada jugador. Creo que ni en equipos de Buenos Aires se trabaja así, tan específico en cada puesto.
- Joaquín: Desde que me tocó entrar me sentí muy cómodo. Porque acá, además de haber jugadores muy buenos desde lo técnico, son excelentes personas. Recibí rápido el apoyo de todos y no sentí la diferencia de jugar en la categoría más grande. El cuerpo técnico trabaja muy bien. Los ayudantes como Javier (D’Archivio) y Fabián (Villarreal) te respaldan mucho en los trabajos línea por línea. Incluso considero que físicamente tenemos la mejor preparación de la ciudad.
MISMO APELLIDO, MISMA HISTORIA
Joaquín Solaberrieta es hijo de Esteban. Aquel central de los 80’ que saltó rápidamente de Kimberley a la selección argentina sub’ 20. Además, el “Viti” consiguió los títulos locales con el “Dragón” del ’82 y ’83, justamente ese último bajo la conducción de Luis “Merengue” García, padre del actual técnico de Kimberley.
El sábado el “Vasquito” continuó el legado, con otro título también en el inicio de su carrera en Primera. “Tengo no más de 20 partidos y ya di dos vueltas olímpicas. Todavía no caigo mucho, fue todo de golpe. Por ahora vengo igual que mi papá. Debuté en Primera y salí campeón. Falta que me convoquen a la Selección (se ríe)”.
Relativo a la participación y opinión de Esteban sobre la carrera de Joaquín, el juvenil concluyó: “Es muy tranquilo. Más allá que sea técnico y conozca mucho de fútbol, me habla lo básico sobre lo que debo o no hacer. Me gusta que sea así. Ahora está muy contento por este título”.
EL BUZO ROJO
Pablo Morata casi siempre viste un buzo de color rojo, el mismo que utilizó con Cadetes desde el 2010. Ahora lo acostumbra en Kimberley, tanto en Argentino C como liga local, y cuando definió penales con esa vestimenta, le fue muy bien.
“Me lo compré en Cadetes y me gusta. Salí campeón del Apertura <con Kimberley y me dije ¿para qué cambiar? Es verdad que me trajo mucha suerte.”, manifestó el arquero. Incluso repasó la estadística del buzo: “Con Talleres usé uno negro y perdimos. Es mucho de la cabeza igual. Pero, debo admitir que con el rojo me fue muy bien en los penales. Gané una serie con Cadetes y tres con Kimberley. Es una cuota de confianza”.
Mencionó que seguirá utilizando por mucho tiempo y cuando se le rompa o destiña: “Me comparé otro igual. Espero que no cierre la fábrica antes, je”.
LO DEJÓ TODO
Julián Servera jugó infiltrado ambas finales por una aguda lesión originada en la cadera. Ahora, deberá ser operado en Capital Federal, en el único nosocomio del país que trata quirúrgicamente la complejidad que padece Julián. De hecho, es altamente costosa, por eso su padre todavía gestiona la financiación de la misma.
“Se me lastimó un cartílago entre el fémur y un hueso de la cadera. Se produjo del impacto y del rebote por jugar. El dolor lo tengo durante toda la semana. Cuando entro en calor se me va, pero termino de entrenar y a los segundos siento un dolor muy fuerte. No puedo dejar de estar en la cama, con mucho hielo y analgésicos.”, explicó el polifuncional jugador.
Aclaró respecto a la decisión: “Los médicos me dijeron que si jugaba no se me iba a agravar, más allá del intenso dolor. Por eso decidí, junto a mi familia y a Damián, de infiltrarme y jugar. En la primera final, antes del partido sentía un malestar importante y después también, no podía ni caminar”, mientras que sobre el 2012 apuntó: “Ahora paro, pero siendo campeón. No quedó esa espina de no haber dejado todo para jugar y aportarle al equipo para obtener el título. Además, lo festejo doble porque lo conseguí con un grupo de amigos. No de conocidos”.
RESPONDA Y JUSTIFIQUE
- ¿El peor vestido? FACUNDO ESPINOZA: llega a los entrenamientos con ropas increíbles. Short de algodón, zapatillas y medias largas. No va.
- ¿El que tiene toda la facha? CARLOS GABUTTI: Desde el peinado, la ropa, hasta depilarse. Es metrosexual. Lo hemos perdido.
- ¿El más bromista? MORATA y ADRIÁN DOMÍNGUEZ: en el caso del caso del arquero, a veces se excede de cargoso. El defensor, siempre figura, de figurar.
- ¿El que peor huele? MATÍAS PALAVECINO: va a entrenar después de trabajar en una rotisería y lo cargamos por el olor a frito que trae.
- ¿El más hablador? JUAN VUOSO: habla de todo. Para todo opina. En algunas cosas, sabe. Además, es el máximo farandulero de Mar del Plata.
- ¿El más atlético? DIEGO ÁLVAREZ: no se cansa nunca. En las pasadas, nos saca diferencia y se pone hacer “avioncito”. Una bestia.
- ¿El más roñoso? SOLABERRIETA: jamás lo vimos bañarse después de entrenar.
- ¿El pistolero? FRANCISCO GRANDE: hace honor a su apellido.
- ¿El que tiene toda la moral? A. DOMÍNGUEZ: hasta cree que jugó bien en los partidos donde fue un desastre. Siempre pregunta ¿cómo me viste?
- ¿El más loco? MATÍAS FERREYRA: es muy raro y colgado. Habla solo, hasta dentro de la cancha. Encima por la Facultad está involucrado en política. Alto pire.
- ¿El más picante? JUAN DEL POTRO: calienta el pico enseguida. También le mete bailoteo.
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