
En medio de los festejos por el Súper 8 conseguido, el entrenador de Peñarol Sergio Hernández destacó “el carácter, el temperamento y la decisión” del joven base del equipo marplatense, decisivo en la final ante Libertad en un final inolvidable para el Milrayitas
Lo de Facundo Campazzo ya no sorprende. Mucho menos a su propio entrenador, Sergio Hernández, acostumbrado a deleitarse con su juego en cada entrenamiento y en cada partido. La humildad del cordobés y toda la capacidad de “Oveja” en su función de “coach”, permiten el progreso diario de un juvenil -al verlo jugar parece mentira que no sea mayor- que, a sus 20 años, no tiene techo. Aunque en diálogo con El Atlántico, Hernández no reparó en destacar las evidentes virtudes técnicas del pibe, para resaltar aspectos relacionados a cuestiones de la personalidad. Además de volver a calificarlo como “inconsciente”, el bahiense explicó que felicitó al armador “porque tiene lo que no se entrena, lo que no se compra. Algo por lo que yo poco puedo hacer, que es el carácter, el temperamento, la decisión... esto de 'me sale mal una cosa, doblo la apuesta'”.
Es que Campazzo lideró un vuelco histórico de Peñarol el último sábado. Convirtió 10 puntos en el último cuarto de la final del Súper 8 ante Libertad de Sunchales y permitió la hazaña, al revertir el desarrollo de un partido que a falta de 3 minutos para el cierre estaba perdido. Todos quedaron rendidos ante este pequeño gigante, que con su 1,79 metros se anima a desafiar a los pivotes más grandes y al destino, que él mismo fue capaz de torcer el sábado por la noche, para que Andrés Nocioni gane su primer título a nivel clubes en Argentina.
Ese invalorable aporte de Campazzo para revertir el trámite de la final fue reconocido por un Sergio Hernández feliz tras lograr su octavo título al frente de Peñarol. “Oveja", además, reflexionó sobre el desarrollo del juego.
-No le encontraban la vuelta de ninguna manera al partido y se complicó demasiado sobre el cierre.
-No podíamos sacar una ventaja y para el visitante eso es la vida. Porque nosotros jugábamos con la presión de ser locales. En cambio si nosotros hubiéramos tomado una ventaja de 8 o 9 puntos, el visitante se desespera y ahí lo podés manejar. Pero en ningún momento se dio. De todas maneras, vamos a ser sinceros, Libertad hizo un trabajo impecable en lo defensivo, en lo ofensivo. Pero Peñarol tiene esas cosas, por ser un equipo que ya jugó muchas finales. Fijate quiénes son los jugadores que desequilibraron en el cierre: Campazzo, Safar y Gutiérrez, que son jugadores que ya vienen con el equipo en los últimos años. Los nuevos, en el momento de decidir, se encontraron medios perdidos.
-Muchas veces dijiste que Campazzo es un inconsciente. ¿Cuánto de eso hubo para que él pueda revertir el desarrollo de la final en el cierre?
-Es un inconsciente. Yo lo felicité porque tiene lo que no se entrena, lo que no se compra. Algo por lo que yo poco puedo hacer, que es el carácter, el temperamento, la decisión... esto de 'me sale mal una cosa, doblo la apuesta'. El cometió dos errores seguidos y después fue a robar el balón, lo logró y metió una bandeja. Después metió el triple desde la esquina y defendió cargado con cuatro faltas y lo hizo al límite. Con todas los retos que había recibido, míos y de sus compañeros. No es fácil para el chico más joven del equipo recibir eso en una final, cuando estamos todos nerviosos, y después tener la frialdad para tomar esas decisiones. Ya no sé si es inconsciente, yo creo que él es consciente pero tiene el suficiente temperamento para decir 'bueno, si pierdo, pierdo'. Inconsciente era en otro momento, quizás cuando Campazzo tomaba esos tiros sin saber cuál era la importancia de todo esto. Ahora ya no podemos subestimarlo.
-De todos modos, vos ya sabés que él tiene esa condición y preparás las jugadas para que le hagan faltas a él y tire los tiros libres...
-Sí. Un periodista me dijo: “Qué increíble, quién iba a pensar que el partido se iba a cerrar con Nocioni pasándole la pelota a Campazzo para definir el juego". Y yo te puedo asegurar que Nocioni, con lo poco que lo conoce a Campazzo, cuando lo vio en la esquina a él se le dibujo una sonrisa en la cara. Era uno de los jugadores que el quería que esté ahí. Porque sabía que estaba encontrando a un jugador que la podía errar o meter, pero que iba a disfrutar de ese tiro. No se olviden que Chapu tuvo varios años en su computadora como fondo de pantalla el tiro que el erró contra España (NdeR: En el Mundial de Japón 2006), porque él estaba orgulloso de ese tiro y que lo volvería a tirar mil veces. Por eso él ve jugadores como Campazzo y los asocia a su manera de jugar, de pensar y de vivir.
- A pesar de todos los torneos que has vivido, imagino que éste Súper 8 quedará en el recuerdo como un torneo más para vos…
-Era importante porque yo veía como estaba nuestro equipo y cuando Domingo Robles me dijo que lo íbamos a hacer acá y que lo íbamos a tener a Nocioni, pensé: “Otro quilombo más”. Tenia claro que si no ganábamos no iba a pasar nada, porque podés perder. La gente igualmente lo iba a idolatrar a “Chapu” por más que no ganemos. Pero cuando vi tanta ilusión de Domingo y de la gente, dije: “Bueno, por lo menos ganemos el primero”. Después en las semi ya dije: “Vamos por la final”. Y en la final ya querés la frutilla del postre. En cuanto a los torneos, para mí lo que pasó, pasó. Les dije a los jugadores antes del partido en el vestuario, que yo competí por Juegos Olímpicos, Mundiales, Liga de las Américas… pero para mí hoy (por el sábado) éste era el torneo más importante del mundo. Siempre lo decía León (Najnudel): el torneo más importante es el que estás jugando y el rival más difícil es el de turno.
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