
Tras un descanso, el DT se sumó a la ilusión de Peñarol de ser finalista en la Liga de las Américas. El técnico viajó con el equipo a México y antes de partir tuvo una muy charla especial con El Atlántico
Le vino bien a Sergio Hernández sacar el pie del acelerador. Según sus propias confesiones, ya no disfrutaba. El partido de la vida y lo profesional lo ganaba el sufrimiento por goleada y entonces decidió frenar para volver con todo unos días después.
Este martes, fue su reaparición, para viajar con Peñarol a México, a buscar el pasaje al Final Four de la Liga de las Américas.
“Oveja” llegó media hora antes de que el micro partiera a Buenos Aires. Saludó a la gente que estaba ahí, se sacó los anteojos y sonrió. Atendió a la prensa, charló con dirigentes y dirigidos y se despidió con el pulgar en alto.
Hernández recargó las pilas y está listo para otro desafío en su carrera. Un escollo difícil, de esos que lo obligaron a brindarse al máximo durante muchos años de desgaste; esos mismos que le dieron la pauta de que su salud no estaba bien. “Lo mejor es parar cuando termina todo. Poder vaciar tu cabeza y prepararla para lo que se venga. Ese fue el problema que tuve en los últimos cuatro años. En ningún momento lo pude hacer. Cuando todos tomaban un tiempito de relajación, yo me metía con la locura de la Selección. Te creés Superman, pero después te das cuenta que Superman es una historieta. No existe”, manifestó en diálogo con la prensa.
- ¿Te desenchufaste por completo?
- No pude. Mis hijos me decían si Peñarol iba ganando o perdiendo. Para desenchufarte tenés que irte a Groenlandia, pero debe hacer un poquito de frío.
- Antes de tomar la decisión, ¿te asustaste en algún momento?
- Asustarme no. Lo que sí hice, fue ser honesto conmigo mismo, con el equipo y con el club. Los últimos partidos eran como una carga, una obligación. Estaba permanentemente de mal humor. No me gustaba perder ni un cuarto. Perdíamos el primero y ya estaba loco y eso no puede ser. El líder tiene que ser positivo. Cuando el líder está negativo, o se va, o se toma unos días para ver si recupera el positivismo. Eso fue lo que hice yo. Decidí bajarme un poquito antes de que el básquet me baje a mí del todo. Igual me resulta difícil hablar de esto porque hay gente que se levanta a las 5 de la mañana y vuelve a las 10 de la noche, por un sueldo mínimo. O hay otro que no tiene trabajo y otro que está en silla de ruedas. Pero hay momentos en la vida de cualquiera de nosotros, en los que tu cruz es la más pesada de todas. Por más que vos quieras tomar otros ejemplos, que es lo que hago permanentemente. Sé que hay gente que no tiene la posibilidad de vivir de lo que le gusta y de ganar el dinero que gano yo.
Hernández asumió en la Selección en 2005 y en Peñarol a fines de 2007. Desde ese momento, se dedicó casi exclusivamente al básquet profesional, con la exigencia de dirigir dos equipos obligados a pelear arriba. Y tiempo después, se cansó. También colaboró con su “estallido”, el fallecimiento de su padre y el alejamiento del cargo de técnico de la Argentina. Igualmente, “Oveja” reconoció: “Nosotros venimos de ganar todo y la gente de Mar del Plata me demuestra cariño por todos lados. Nadie puede estar molesto por eso. Pero yo tenía un panorama totalmente contrario, entonces dije: acá el loco soy yo. Si todos están entusiasmados y yo no, es hora de salir un poquito de escena y extrañar un poco esto. Hasta me pasaba con ustedes, los periodistas. Venía uno y era el diablo. Cualquier pregunta que me hicieran, me parecía mala. Fueron alertas. Y gracias a Dios las reconocí a tiempo y paré”.
- ¿Ahora cómo estás?
- Me siento bien. Bárbaro. Estoy 10 puntos, sumergido de nuevo en la locura. Quiero agradecer al club porque entendieron automáticamente mi situación. No era muy grave, pero tenía que ponerle un freno en el momento en el que yo consideré justo. No es que me lo aceptaron, sino que apenas empecé a comentarles cómo estaba, ellos me ofrecieron tomarme unos días. También le tengo que agradecer al plantel, ya no tengo palabras para describirlos. Son unos fenómenos. No solo entendieron la situación sino que pusieron una energía tremenda para apoyar a Fernando Rivero en su debut como entrenador de Liga A.
- ¿Qué podés decir sobre el presente del equipo?
- Habría que preguntarle al “Tulo” Rivero. Yo hice una purga total. Lo único que seguí fue el último partido. Gracias a Dios se me ocurrió seguir eso, porque fue fácil. Este equipo es muy bueno en todo aspecto. Técnicamente es muy dotado, tiene experiencia, juventud y una unión y mentalidad muy fuerte. Puede jugar bien o mal, pero siempre está listo para cosas importantes. No tiene miedo al fracaso. Cuando perdés el miedo a fracasar, tenés una ventaja muy importante porque jugás con más positivismo.
- Igual, ha habido algunas derrotas inesperadas, no por la caída en sí, sino por los resultados abultados.
- Sí. Pero igual llegamos bien. Más allá de tener traspiés más seguido de lo que esperábamos tener, es un equipo que está en las primeras posiciones. Eso nos hace llegar en buena forma. Todos los otros equipos nos tienen como el candidato número 1. Así que lo vamos a tomar así.
- El objetivo a corto plazo es obtener uno de los dos pasajes.
- Como siempre. Peñarol tiene la expectativa máxima, que es clasificar y llegar a un nuevo Final Four. En la poca vida que tiene la Liga de las Américas, Peñarol es un histórico. Ha participado en todas las ediciones y ha ganado dos de ellas. Así que queremos estar en entre los dos primeros para pasar a la próxima fase.
- ¿Qué sabés de los rivales?
- Son bastante conocidos, por lo menos para mí. En Capitanes hay varios jugadores internacionales conocidos y lo hemos visto jugar hace poquito por televisión. Lo mismo con Halcones Rojos. Y Flamengo, es dirigido por un entrenador argentino que fue asistente mío en la Selección (NdR: Gonzalo García). Él sabe cómo me gusta que jueguen mis equipos y yo sé lo mismo de los suyos. Los dos Cuadrangulares son muy poderosos, muy fuertes. Aseguran un Final Four de primera categoría. Quiénes van a llegar, no lo sé. Ojalá que seamos nosotros y otros tres.
- ¿Hay mucha diferencia entre un Cuadrangular y otro?
- No. Lo que pasa es que a nosotros, Quimsa y Regatas nos suenan como más conocidos. Pero son del mismo nivel que los que juegan contra nosotros, lo mismo que Universo de Brasil y Halcones de Xalapa. Los dos torneos son muy duros. Ojalá que haya tres argentinos en el Final Four. Sería lindo para la Liga Nacional.
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