
Antes de irse a Nueva York para convertirse en Director Artístico de “Quidam”, el payaso marplatense del Cirque Du Soleil, muestra su espectáculo personal en siete únicas funciones en la ciudad
Un payaso enamorado y a punto de salir a escena descubre que es parte de un triángulo amoroso. Elabora rápidamente un plan demencial de venganza que comienza cuando el telón se abre. Y actúa. Pero la función que lleva a cabo es muy diferente a la ensayada, y el público se convierte en cómplice involuntario de su crimen. Nadie mejor que un payaso para mostrarnos hasta dónde se puede amar… y odiar.
Esta es la historia que plantea “Finimondo”, personaje que da nombre a una historia de clown trágico para adultos, de y por Toto Castiñeiras, el marplatense y payaso de “Quidam” el último espectáculo con el que el Cirque du Soleil ha cautivado al mundo.
Guillermo (así su nombre de pila), se tomó una semana de la gira canadiense del afamado espectáculo para volver a su ciudad y presentar un memorable personaje que lleva en su valija desde hace siete años, cuando se incorporó a la compañía internacional.
“Finimondo” es una historia de amor tan trágica como divertida. ¿Cómo es posible que una traición al corazón pueda convertirse en espectáculo humorístico? La respuesta está en el protagonista de esta historia: un clown único, que se vuelve completamente loco ante los ojos del espectador.
Se trata de un show que combina el circo con la música en vivo, la poesía con el teatro, el humor con la muerte y el drama con la carcajada, que se presentará por siete únicas funciones en El Club del Teatro (Rivadavia 3422) desde hoy a las 22 hasta el sábado, realizando dos funciones este viernes 28 y el sábado 30 a las 22 y 24.
“Finimondo” nació hace muchos años, allá por fines de los ´90, pero reapareció en escena cuando “Quidam” llegó a Buenos Aires. Allí, el actor vio la oportunidad de mostrar a su creación en el Metropólitan porteño por una semana, “pensando hacerlo como una especie de celebración de mi regreso. Y nos llevamos la sorpresa de que tuvo muy buena crítica, afluencia de público y agotamos entradas. Entonces, me pareció que no era posible cerrar el ciclo de venir a la Argentina después de siete años sin pasar por mi ciudad”, dijo a El Atlántico días atrás cuando pasó de sufrir los 16º bajo cero de Québec, a los más de 30º con los que Mar del Plata pasó el fin de semana.
- ¿Estabas buscando volver al país o se dio?
- Se fue dando. De pronto en la gira Sudamericana, después de siete años de viaje, se proyectó Buenos Aires. Es un espectáculo que siempre tuve en la valija conmigo, que mostré en un par de oportunidades y me dieron ganas de actuar, de volver a encontrarme con el teatro de acá. Sucedió todo como una gran coincidencia que derivó en quedarme y hacerlo.
- ¿Qué y quién es Finimondo?
- Es una nueva versión de algo que hago desde el 2000. Es un clown trágico. El clown es un personaje de amor blanco, puro, que surge en el circo del 1800. Finimondo cuenta un poco la historia de uno de ellos, en Europa de 1920, en sus camarines, preparándose para hacer su función. Habla del descubrimiento de una traición y cómo el mundo puede terminar en un segundo sin que uno lo plantee.
- Osea, es bastante trágico…
- Pero no porque sea un espectáculo triste. Es de humor con ribetes melodramáticos. Me gusta jugar con la palabra tragedia porque una de sus características es que lo que sucede es inevitable pero no triste. Es inevitable que Edipo se acueste con su madre, que Romeo y Julieta nunca terminen juntos. En Finimondo es inevitable que esta persona, dentro de su camarín, vaya encontrando datos que le revelen una traición inesperada. Y tomará decisiones inevitables a raíz de eso, va a terminar destruyendo su mundo privado.
- ¿Alguno de tus personajes del Cirque Du Soleil es similar a Finimondo?
- El payaso es uno solo y es uno mismo. Cuando hablo de personaje también es para no ahondar demasiado porque el tema del clown es bastante complicado. El clown es uno mismo con las estructuras personales y de humor propio puestas en escena. El trabajo es familiar porque soy yo y eso une los lugares en que trabajo y es totalmente diferente porque esto es teatro y el circo es circo. El trabajo ahí es muy tradicional y Finimondo es un espectáculo teatral, con un argumento y una historia, un personaje compuesto. Son opuestos, porque el circo tiene esto de los nueve minutos en que entrás para hacer reír y este espectáculo es una obra dramática. Pero se complementan en mi persona, que soy quien los une. El circo es para todas las edades, Finimondo es sólo para adultos. Hay mucho texto, tiene mucho humor. Por eso hago este espectáculo: porque es opuesto al circo y me permite no tener una vida aburrida y monótona. Hacer este trabajo me complementa y me permite desarrollarme como persona y artista.
La casualidad del circo en la vida de un actor
Desde muy chico Toto demostró sus intenciones actorales, así que a los 14 comenzó a desarrollarlas trabajando. Con los años, pisó escenarios locales, nacionales y del exterior, en Uruguay, Chile, Brasil y para la televisión latina en Estados Unidos en una coproducción con México.
Recibió varios premios como director teatral y como actor y participó en diversos festivales de teatro a nivel nacional e internacional.
En 1997 comenzó su labor como docente de clown y géneros puros de actuación. Su Escuela Claun Teatral, con base en Buenos Aires, se dedica a la formación de comediantes. Además en 1998 creó la compañía “Lafarfala Teatro”, para la cual escribió y dirigió tres espectáculos.
Pero comenzado el nuevo siglo, el circo se cruzó en su camino.
- ¿Cómo entraste?
- Con el circo nunca tuve demasiada afinidad, por no encontrarle la vuelta a la disciplina de hacerlo. Sí hice algunas cosas de clown y payaso en espectáculos teatrales circenses pero nunca me aboqué al circo. El Cirque va a Buenos Aires para hacer un relevamiento de espectáculos y me ven haciendo Finimondo y ahí me seleccionan. Me mandan un mail desde Canadá para ver si me interesaba. En ese momento no me imaginaba trabajando ahí y lo primero que les dije era qué podía hacer y me dijeron lo que sos. Ahí nomás me llamaron y estuvimos trabajando un tiempo en Montreal pero recién en 2004 me sumé. Fue casi una casualidad, como un premio. Nunca lo busqué. Uno siempre tiene el sueño del trabajo en el exterior pero veía que acá me iba a costar instalarme porque recién ahora hay un desarrollo del circo, con más producción.
- ¿Qué significó en tu vida pertenecer al Cirque?
- Un cambio rotundo en todo sentido. En mi vida personal, en cómo comprender la vida, el desarraigo, el estar en movimiento constante. Siempre encaré mis trabajos muy profesionalmente, desde chico, siempre tuve la conciencia del actor, orgánicamente. Pero este trabajo me solidificó a ese nivel también. Me hizo sentir que uno puede vivir de su profesión, muy bien, viajando, disfrutando.
- ¿Y ahora cómo seguís?
- Me quedaré hasta los primeros días de febrero y luego me voy a Estados Unidos ya que comenzaré a trabajar como Director Artístico de Quidam en aquel país, lo cual me permite crecer en mi trabajo. Si bien ya venía colaborando, coucheando a algunos artistas, ahora estaré más abocado a esa actividad.
Fui a ver FINIMONDO y me pareció un bodrio impresionante. Mucha gente hace como que se copa de puro Snob, pero es realmente algo aburrido y pretencioso.
pero fue relanzado en los últimos años a nivel mundial
¿“Quidam†el último espectáculo con el que el Cirque du Soleil ha cautivado al mundo?
Dicho espectáculo fue creado en 1996.
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