SUDAFRICA 2010 |

 Miles de hinchas de gran celebraci贸n

11.07.2010 | 22:39 hs.

Gan贸 el mejor y Espa帽a es una gran fiesta

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La Torre de Alcal谩, en Madrid, un monumento hist贸rico que se visti贸 de fiesta. (Foto AFP).-

No ocurre siempre. De hecho hay muchos ejemplos de selecciones que han levantado la Copa pero no fueron consideradas las mejores. Sin embargo, a pesar de contratiempos varios, este conjunto ibérico fue un ejemplo de confianza en las virtudes propias

Le costó a España. Llegó a Sudáfrica con el halo de recontracandidato y si había algo que le hacía sombra era su mala perfomance en los Mundiales, su historia pobre en la máxima competencia de selecciones.

Porque pocos cuestionaban su riqueza individual, su elaboración de juego, su estética, la estrategia para lograr su objetivo. Era casi unánime que si no asomaban las sombras, estaba destinado a llegar a la final.

Pero esas penumbras asomaron en el debut nomás. Y la catarata de dudas reaparecieron de un plumazo. Quizás Xabi Alonso no era lo que todos pensaban, ni Iniesta el cerebro que le da forma a la ofensiva del Barcelona con Messi, ni Xavi el estratega incomparable de una de las ligas más competitivas del mundo.

Sin embargo, aquel tropezón del principio ante la heladera suiza, lo único que hizo fue templar el alma de los españoles. Y ahí le agregaron el plus que necesitaban para superar una prueba más y en pleno Mundial.

Pasaron Honduras, Chile, Portugal, Paraguay, Alemania… A todos -menos a los centroamericanos- les ganó por la mínima diferencia.

El Niño Torres llegó mal al Mundial y el traje de goleador se lo puso -y qué bien le quedó- David Villa. Quizás por el karma de que es el mejor equipo pero el peor definidor en el área rival, España sufrió lo que sufrió.

Como dijo Maradona, en una de sus frases a lo largo de todo el Mundial- “si España jugara con los arcos a los costados nos golearía a todos”. Y fue así.

Pero esa convicción en un estilo, en tocar la pelota y buscar el desmarque para mostrarse como oferta de recepción, le dio un toque de distinción que, quizás desde la Selección Argentina del ’86 no tenía un campeón Mundial.

Ganó el mejor porque tuvo a los mejores puesto por puesto. Desde Casillas hasta Villa. También por fidelidad a una manera de entender el fútbol, al menos en este grupo.

Porque en la prueba más difícil de todas, la final, superó las brutalidades holandesas con un temple de acero, sin reaccionar a tanta violencia y concentrado solamente en marcar la diferencia con la pelota.

Porque tuvo al mejor conductor de todos, Vicente Del Bosque, quien desde su cara de bonachón y su palabra de perfil bajo, supo hacer del silencio un culto y de la conducción de un grupo de estrellas un arte.

Por todo eso, no quedan dudas: como pocas veces en la historia de los Mundiales, ganó el mejor de todos.

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驴Le gustar铆a que Diego Maradona contin煤e en la funci贸n de director t茅cnico de la Selecci贸n Argentina?
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