
"Hoy no tenemos relación con Otero, no hay diálogo entre nosotros y los problemas siguen exactamente igual”. Así define Daniel Rubio, vecino de la zona y suerte de vocero de la situación por la que atraviesan, que recibió una llamada intimidatoria del concesionario tiempo atrás.
“No hubo mejoras, a excepción del cambio de volumen de los parlantes, que fue casi obligado. La entrada está rota y las obras hace 60 días no se siguieron”, afirmó y reafirmó que “no se hizo absolutamente nada”.
Preocupado y molesto por la situación que estaban viviendo los vecinos con la construcción de la terminal, Rubio comenzó a investigar los negocios de Otero en Mar del Plata, Buenos Aires y otras localidades de la Provincia. Buscando información sobre las actividades del concesionario, se enteró que Jaime tenía más de 100 reuniones con Otero: “Noté que era el único empresario que tiene tantas reuniones, entonces algo había. Ahora parece que se están terminando de descubrir que cosas tenían juntos…”.
Rubio no dudo nunca de la relación entre Otero y Jaime, pero en relación al proceso judicial del concesionario “no me convence que todo esto sea real, que no sea algo que está armado. Voy a comenzar a convencerme que la Justicia hace algo cuando le saquen los negocios que tiene y se los den a otros, y sobre todo que no sean socios de él”, y agregó: “Sus incumplimientos son enormes, basta leer los informes de la Auditoria General de la Nación o recorrer la Terminal de Mar del Plata”.
De acuerdo con Rubio, no se pueden ignorar otros vínculos que tiene el empresario en la ciudad: “No podemos obviar la relación que tiene Otero con el señor Iglesias. Están juntos en el Provincial y en el proyecto de la vieja terminal. Iglesias es un señor del que nadie se anima a hablar”.
En el proyecto que involucra a Otero para adjudicarse el predio de la antigua estación también hay otros empresarios de la ciudad. “El resto de los empresarios de Mar del Plata, ¿no van a decir nada con respecto a esto? ¿qué pasa con ellos, si saben todo lo que sucede? ¿cuándo van a hablar sobre con quien se están juntando?”, se cuestiona Rubio. “Hasta el día que los políticos empiecen por darle lo que corresponde y a quitarles los negocios que les corresponde, yo tengo el derecho a pensar como vecino que esto es un negociado”, y se preguntó: “¿Cómo es que un ciudadano común se mandé una ´macana´ y no pueda trabajar más en su vida y este tipo se manda todas las ´macanas´ juntas, y le siguen entregando el patrimonio nacional?”.
Daniel Rubio al igual que todos los vecinos de la zona, llevaba una vida normal, en un tradicional barrio de la ciudad, pero ahora con los ruidos durante todo el día, el tránsito, el movimiento, “siento que me arruinaron la vida con un gran negociado”. “Estaba tranquilamente en mi casa, pero la situación me llevó a involucrarme más, desde mi lugar”, afirmó.
Muchas de las obras que estaban pautadas al momento de trasladar la terminal no se hicieron y hoy el barrio sufre transformaciones y complicaciones que parecen no tener soluciones a corto plazo: los pluviales no han sido arreglados, ante lluvias intensas se inundan algunas zonas, las calles no están preparadas para soportar el tránsito, las veredas están rotas, los taxis no tienen el suficiente espacio para ubicarse, entre otros inconvenientes.
“No puedo creer que esto sea gratis, alguien se ha beneficiado con todo esto. No puede ser que le haya arruinado la vida a un montón de gente tanto de este barrio como a los comerciantes de la vieja terminal”.
“Por el bien de la comunidad se pueden hacer algunas cosas, pero para el bien de los bolsillos de un señor y de funcionarios asociados, la situación cambia y me molesta, porque no es lo que debería ser”, finalizó Rubio.
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