
Se desprende del dictamen que fue enviado la semana pasada por la puja del predio. Dos de las empresas no acreditarían formalmente sociedad, según la resolución no vinculante de la Procuración Municipal. Aquí, el informe jurídico.
La propuesta del grupo valenciano Roig quedó mejor posicionada para convertirse en la iniciadora privada de la licitación para transformar la vieja terminal de ómnibus en un centro cultural y comercial. Es lo que surge del dictamen que envió el viernes de la semana pasada la Procuración Municipal al secretario de Planeamiento Urbano, José Luis Castorina.
Firmado por el titular de la dependencia, Martín Colombo, el informe jurídico sostiene que el proyecto impulsado por el arquitecto marplatense Jerónimo Mariani, entre cuyos socios está el concesionario de la nueva terminal, Néstor Otero, no cumple los requisitos de admisibilidad porque la sociedad “Emprendimientos Terminal” –la que suscribe el plan- no estaba constituida al momento de la presentación.
El dictamen establece, además, que el representante del Grupo Idear, Julio Almeida, no acreditó formalmente esa relación ni tampoco qué es y quiénes integran la sociedad. En ese aspecto, Idear incumple uno de los recaudos de admisibilidad de la ordenanza 19.203.
Así, el informe del procurador, que no es vinculante, deja en mejores condiciones al Grupo Roig, cuyo proyecto fue concebido por el reconocido arquitecto argentino César Pelli, el mismo que ideó las Torres Petronas de Kuala Lumpur, la capital de Malasia.
Con todo, el texto quedó en manos de la Comisión de Recepción y Análisis de Iniciativas Privadas y la palabra final corresponde al intendente.
La puja entre los tres grupos es por el título de “iniciador privado”. Es que, de acuerdo con las normas vigentes, el que lo consigue tiene ventajas en el proceso licitatorio. Hasta tiene la posibilidad de hacer sugerencias para la confección del pliego de bases y condiciones.
“En su presentación inicial, Jerónimo Mariani alegó representar a Emprendimientos Terminal SA, más no acreditó tal circunstancia”, escribió Colombo. Y en otro párrafo agrega que al momento de su última presentación esa sociedad “no existía como tal”.
El procurador es claro cuando, en una sucesión de frases cortas, abunda: “No era persona jurídica. Ni estaba en formación. Dado que sin suscripción del contrato social no hay nacimiento del ente societario. Ni representación del ente societario. Ni actos que puedan imputársele. Para entender configurada la sociedad en formación se exige, al menos, la celebración del contrato constitutivo. Lo sostiene la jurisprudencia. Y coincide con ello la doctrina especializada”.
Colombo menciona a los socios de Emprendimientos Terminal y llega a decir que Mariani, más que el representante de esa sociedad, era su promotor. “Desde que Jerónimo Mariani no actuó representándolos, sino en representación de la sociedad en formación y con anterioridad al inicio del ‘iter constitutivo’, su actuación se asemejaría así a la del promotor de la sociedad, pero en condiciones particulares resaltadas por reconocida doctrina. O bien podría imputársele a título personal”.
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