
La nueva estación de Luro y San Juan corre el riesgo de dejar de operar hasta que se disminuya el impacto ambiental que ha generado. A la vez el titular del concesionario, estaría involucrado en la causa por enriquecimiento ilícito contra el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
La sucesión de ruidos molestos y el daño ambiental que provoca la nueva Terminal desde que comenzó a operar, derivó en una denuncia judicial que exige que la megaestructura de Luro y San Juan suspenda su funcionamiento. Las críticas apuntan de lleno al concesionario de la estación, Néstor Otero, quien además, según trascendió, estaría involucrado en la causa por enriquecimiento ilícito de Ricardo Jaime, el ex secretario de Transporte de la Nación.
Las denuncias de los vecinos de la zona se vienen registrando desde mayo de 2009 y se multiplicaron durante los cuatro meses de actividad que ya lleva la Terminal, cuyas obras ferroviarias denotan una contundente demora.
La acción de desmonte provocada por la primera desmalezadora que se puso en marcha, el desparramo de ratas por el barrio, un fuerte incremento de insectos en la zona, el anegamiento de las calles, el ruido de los micros, el incremento del tráfico vehicular, los gritos de despedida de algunos pasajeros y el retumbe de los altoparlantes, son sólo algunas de las quejas manifestadas por los vecinos, quienes aseguran vivir una situación “apocalíptica” constante.
Sin embargo, las denuncias particulares tomaron recientemente forma de demanda judicial. La información trascendió a través de la edición impresa del semanario local Noticias & Protagonistas, donde se indicó que son tres los demandantes que se presentan bajo la asesoría de la letrada Liliana Castañeira: Daniel Rubio, María D'Amico y Luisa Cristina Iannone, quienes en defensa de los intereses colectivos que afectan al barrio y que se encuentran reglamentados en la Constitución Nacional y en normas internacionales, iniciaron acciones judiciales contra el concesionario de la estación, el polémico empresario Néstor Otero.
Según informaron, el expediente se encuentra en el Tribunal Nº 2 en lo Contencioso y Administrativo, aunque aún no se habría tomado una determinación al respecto.
En concreto, la demanda judicial exige que se suspenda la actividad de la flamante Terminal de Mar del Plata hasta tanto se determine cómo hacer para disminuir el serio impacto ambiental que la estación ha generado y que algunos tildan incluso de “irreversible”.
De acuerdo con los vecinos, se acudió a Justicia frente a la falta de respuestas de las autoridades del Ejecutivo Comunal. A pesar de las reuniones que funcionarios del área, concejales e incluso directivos de la Defensoría del Pueblo, mantuvieron con un nutrido grupo de residentes del barrio, nadie tomó cartas en el asunto y las familias de la zona se ven obligadas desde hace cuatro meses a convivir con un ruido constante y una situación caótica que los afecta tanto de día como de noche e incluso por la madrugada.
Aseguran que dormir es “muy difícil”. Y que las paredes vibran cuando los micros ingresan al predio a través de la calle 9 de Julio. Desde la torre de control se anuncia la llegada de cada ómnibus, y los altoparlantes interrumpen el almuerzo, la cena y transforman al descanso en una misión absolutamente “imposible”.
Otero, a quien también se lo vincula a empresarios de la talla de Florencio Aldrey Iglesias y (supuestamente) la familia Cabrales en el proyecto para el predio de la vieja terminal que encabeza el arquitecto Carlos Mariani, también tuvo que “rendir cuentas” ante el Concejo Deliberante donde primero apareció “como un corderito” y luego disparó munición pesada contra los ediles que por entonces le pidieron explicaciones. Parece que las caracterizadas familias marplatenses estarían analizando la posibilidad de no continuar más “pegado” a este hombre, que permanentemente figura en el centro de diversas polémicas.
Una sospechosa relación
El concesionario de la Terminal de Mar del Plata, Néstor Otero, administra a su vez la estación de Retiro y también la que próximamente se construirá en La Plata. El nombre de este controvertido empresario estaría involucrado en una polémica relación con Ricardo Jaime.
El ex secretario de Transporte de la Nación es fuertemente investigado por enriquecimiento ilícito. La causa está a cargo del Juez Norberto Oyarbide y en ella se presentan una serie de irregularidades que van saliendo poco a poco a la luz y que complican cada vez más al ex funcionario.
¿Qué une a Jaime con el polémico concesionario de las terminales de Mar del Plata, Retiro y La Plata? Un informe de Clarín reveló ayer que dos “subordinados” de Otero “aparecen como garantes en dos contratos de alquiler” del ex secretario de Transporte, quien debía controlar el funcionamiento de la Terminal porteña.
Asimismo trascendió que Otero fue investigado en una causa por delitos tributarios por el juez Marcelo Aguinsky y habría negociado con Jaime la extensión del contrato de Retiro, quedándose la estación hasta el 2015.
En cuanto a la causa por enriquecimiento ilícito se dio a conocer que para rubricar los alquileres de los departamentos de Ricardo Jaime y su pareja Elena Reyss, quienes salieron de garantes fueron justamente dos directivos de Terminal Buenos Aires S.A. (TEBA), de la cual es presidente Néstor Otero.
Se trata de Edgardo Darío Preiti (ex vicepresidente de TEBA) y Gabriel Ignacio Akerman (actual director de la empresa), quienes respaldaron con sus bienes la posibilidad de que Jaime o su pareja evitasen pagar el alquiler.
Según el expediente, el ex funcionario alquila un inmueble sobre la avenida Libertador por el cual paga por contrato 14 mil dólares mensuales. Sin embargo el departamento corresponde a la firma Frans Bels, del ex futbolista Fernando Redondo, y Akerman figura como “fiador liso y llano”, lo que implica que si no paga Jaime, debe pagar Akerman.
Algo similar ocurre con un departamento en Capital Federal, por el que Reyss debería pagar 1.200 pesos. El inmueble corresponde también a la misma empresa pero el garante aquí es Preiti.
Ambos garantes son dos subordinados de TEBA y por lo tanto de Néstor Otero, quien renegoció -a partir de dos puntos polémicos -con el ex secretario de Transporte la concesión de Retiro: se prorrogó el negocio hasta septiembre de 2015 y a su vez se redujo de 400 mil a 500 mil pesos mensuales el canon que el concesionario debe abonar al Estado.
Por último vale aclarar que en Mar del Plata, el controvertido empresario destacó que no pagará el canon correspondiente hasta que las obras ferroviarias estén terminadas.
De acuerdo a lo publicado por El Atlántico en su edición impresa de ayer, tales obras presentan un contundente retraso e incluso han incumplido con los plazos previstos por contrato, ya que la inauguración oficial estaba prevista para marzo.
Es decir que mientras la nueva Terminal de micros funciona perjudicando a los vecinos de la zona y generando un serio daño ambiental, Néstor Otero continúa sin pagar al Estado el canon correspondiente, debido a que las obras ferroviarias, simplemente no avanzan como se esperaba. Mientras, una lujosa estación de ómnibus, una veintena da vagones sucios y abandonados, una demanda judicial que pone en peligro el funcionamiento de la gran estructura de Luro y San Juan, y un vínculo entre el concesionario y el ex funcionario kirchnerista que sólo siembra más incógnitas.
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