
En el inicio de las festividades por la Semana Santa, el Papa no hizo declaraciones en relación a los escándalos sexuales que vinculan a diversos sacerdotes de la Iglesia Católica, pero si llamó a los cristianos a ser personas de paz.
El Papa Benedicto XVI celebró ayer en la basílica de San Juan de Letrán, de Roma, la Misa de la Cena del Señor, durante la que lavó los pies a doce sacerdotes y dijo que la humanidad necesita purificación y rezos e hizo un llamamiento para la unidad de los cristianos.
Como Obispo de Roma, el Papa Joseph Ratzinger conmemoró en su catedral la Última Cena, en la que Jesús instituyó los sacramentos de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal, en la jornada en la que todos los sacerdotes renovaron las promesas sacerdotales (pobreza, castidad y obediencia).
En este día del sacerdocio, Benedicto XVI no hizo referencia a los escándalos de curas pederastas, que ya ha condenado con dureza en numerosas ocasiones en estas últimas semanas.
En esta jornada, numerosos cardenales volvieron a expresar su solidaridad al Pontífice por las críticas recibidas en la gestión de los mismos, a la vez que reiteraron la validez del celibato sacerdotal y señalaron que no tiene nada que ver con los abusos.
Según señaló ayer la prensa romana los escándalos sexuales contra la Iglesia Católica han sido amplificados "de manera artificiosa por los medios de comunicación".
El vespertino destacó las palabras del jefe de los obispos italianos, el cardenal Angelo Bagnasco, que dijo ayer que "ninguna sombra puede cancelar el buen trabajo de tantísimos sacerdotes", así como las del cardenal de Venecia, Angelo Scola, que expresó "consternación, sentido de traición y remordimiento" por esos abusos.
Durante la misa de la Cena del Señor y comentando el evangelio de San Juan, Benedicto XVI dijo que el lavatorio de los pies es el "gesto de humildad en el que se resume el servicio redentor de Jesús por la humanidad necesitada de purificación".
Además, el Papa habló también de la unidad de los cristianos, recordó la oración "...para que todos sean una misma cosa" y pidió a Dios que conceda el don de la unidad "para que el mundo crea".
CONTRA EL ABORTO
Mas temprano, durante la misa crismal, el Papa había condenado el aborto.
Durante una misa en la que se bendicen los santos óleos utilizados durante todo el año, dedicada en particular a la misión de los sacerdotes, el Papa condenó de nuevo el aborto.
"Es importante para los cristianos no aceptar una injusticia elevada al rango de derecho, por ejemplo cuando se trata del asesinato de niños inocentes que aún no han nacido", declaró en su homilía.
"Los cristianos, como buenos ciudadanos, respetan el derecho y hacen lo justo y bueno, pero se niegan a hacer lo que, en las disposiciones jurídicas en vigor, no es un derecho sino una injusticia", recalcó Benedicto XVI.
Finalmente, Benedicto XVI llamó a los cristianos a ser personas de paz: "Como sacerdotes, estamos llamados a ser [...] hombres de paz, estamos llamados a oponernos a la violencia y a tener confianza en el mayor poder del amor".
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