Se trata del retrato del Che Guevara tomado por Korda que se ha convertido en ícono y bandera de miles de personas a lo largo y a lo ancho del planeta. La imagen fue utilizada hasta en los billetes cubanos.
Fue el 5 de marzo de 1960. Un día después de que el carguero a vapor francés “La Coubre” estallara en el puerto de La Habana.
En el momento de la explosión se estaban descargando del buque 76 toneladas de armas y municiones belgas provenientes del puerto Amberes. El siniestro fue producto de un sabotaje organizado por la CIA y causó la muerte de cientos de personas.
En ese momento, Ernesto “Che” Guevara estaba en una reunión en el edificio del Instituto Nacional de Reforma Agraria. Enterado de lo sucedido se dirigió de forma inmediata al lugar de los hechos y se mantuvo prestando atención médica a los obreros y soldados heridos.
Un día después, los muertos de la tragedia fueron sepultados con los honores revolucionarios.
Allí también estuvo el Che.
Mezclado entre la gente, haciendo su trabajo, el fotógrafo del diario “Revolución”, Alberto Díaz, más conocido como Korda, encuadraba con su lente 90 milímetros una y otra vez el sector en el que estaban los máximos referentes de la revolución.
Movía la cámara de un lado hacia otro buscando la imagen que hablara por sí misma. En uno de esos paneos el rostro de Gevara entró en cuadro.
Sin dudarlo obturó una y más veces, hipnotizado por la mirada que parecía perdida en el horizonte pero que sin duda buscaba una explicación por lo sucedido.
Fue ese día histórico que se registró la fotografía que se reprodujo millones de veces en cada rincón del mundo donde se levantó una bandera de resistencia.
El rostro pétreo del Che quedaría inmortalizado para siempre en ese negativo blanco y negro expuesto por Korda. Sin embargo, fue años después, en 1967 luego de conocerse la noticia de la muerte del guerrillero a manos de los Rangers bolivianos, la oto vio la luz por primera vez.
Difundida en los cuatro puntos cardinales como póster, remera, bandera, pancarta, cartel y hasta en los billetes de 3 pesos cubanos, la imagen imborrable se transformó en ícono.
La crítica considera a la del Che una de las cien mejores piezas de toda la historia de la fotografía; se la ubica asimismo entre los diez mejores retratos, junto al de Sarah Bernhardt, de Nadar; el de Lincoln, de Brady; el de la Garbo, de Steichen; el de Marilyn Monroe, de Halsman y el de Kennedy, de Cornel Capa.
Korda no cobró nunca ni un centavo por su más difundido retrato, aunque el empresario italiano que reprodujo la foto a modo de cartel vendió en pocos meses un millón de ejemplares sin citar al fotógrafo pero sí el "copyright" de su editorial.
El colmo de la comercialización de la foto del "Che" llevó a su autor a demandar hace una década a la productora de vodka Smirnoff, que la utilizó para una campaña publicitaria. Korda, que tenía entonces 72 años y murió un año después, le ganó el juicio a Smirnoff por un poco más de 60.000 dólares.
Más allá de las idas y vueltas del merchandising, los ojos del che miran e interpelan desde la imagen a quienes hoy, a 40 años de ese clic que lo inmortalizó para siempre, deciden tomarlo como bandera. Para algunos es simplemente el rostro en sombra de una imagen de moda. Para muchos otros la insignia inquebrantable de la libertad.
no es por molestar pero si sacan bien la cuenta desde 1960 hasta 2010 no hay 40 años sino 50. Solo un detalle
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