
El concesionario de la nueva terminal de ómnibus aseguró que el pliego de bases y condiciones “no lo obliga” a hacerlo hasta que no esté terminada la ferroautomotora.-
-Le pido que me ratifique lo que dijo. ¿Usted no está pagando el canon?- quiso sacarse la duda el concejal radical Carlos Katz-.
-No tengo la obligación de pagarlo hasta que no esté terminada la ferroautomotora- contestó Néstor Otero, lapidario.
La confesión del principal accionista de empresa concesionaria de la nueva terminal tuvo lugar en la reunión en que concejales y vecinos lo interrogaron y lo cuestionaron por los problemas que ocasionó la estación en la zona en que está ubicada -Luro y San Juan-.
Otero ya había admitido que no estaba obligado a abonar el canon ante una pregunta puntual de la jefa del bloque de la UCR, Vilma Baragiola, la más vehemente al momento de hacer sus planteos al concesionario.
“Yo no tengo la culpa de que sea así. Cuando esté terminada la ferroautomotora lo voy a pagar. Quiero pagarlo para que entre la gente del ferrocarril a mi terminal”, dijo Otero.
El empresario respondió durante poco más de dos horas las preguntas que le formulaban los ediles. Pero, a juzgar por lo que los mismos concejales dijeron en sus intervenciones, casi no dejó conforme a nadie.
Lo que sí acordaron es que hoy, a las 9, algunos de ellos harán una recorrida por el predio de la terminal. “Yo no voy a estar, pero sí un representante mío”, les aseguró Otero. Y aceptó una invitación para que algún integrante de la empresa sea parte de una mesa de trabajo con vecinos, concejales y funcionarios del Ejecutivo.
El que primero le puso pimienta a la reunión fue Diego Garciarena (Frente Nacional y Popular), el impulsor de la convocatoria al empresario. “No nos cayó bien la conversación que tuvo con un vecino”, le espetó.
Se refería a la charla telefónica que mantuvo Otero con Daniel Rubio, que grabó la conversación y la difundió por Radio Brisas. El concesionario le recomendó, en términos chabacanos, que se buscara una chica de 30 años si quería dormir mejor y no ser perjudicado por los parlantes de la terminal.
Carlos Arroyo (Frente es Posible) tampoco inició su exposición con una declaración de amistad. “No le agradezco que haya venido porque es su obligación. Me siento muy molesto por la conversación telefónica que tuvo con el vecino. En Mar del Plata estamos acostumbrados a la buena educación y las buenas costumbres”, deslizó, incisivo.
Arroyo admitió que la nueva terminal era un anhelo de los marplatenses, como había comentado un rato antes el oficialista Leandro Laserna. Y se le ocurrió una comparación: “Los turistas del Titanic también estaban contentos cuando se subieron al barco, pero se terminaron ahogando en el Atlántico Norte”.
Baragiola atacó de frente a Otero. “La Terminal trajo más problemas que soluciones. Cuando comenzó a funcionar, abandonaba a los pasajeros en la calle 9 de Julio”, le achacó. También le adjudicó no haber “absorbido” en la nueva estación a todos los trabajadores de la vieja. “Tomé a todo el personal que estaba en negro y marginado”, contestó el empresario.
Los reclamos
Los ruidos molestos que emiten los parlantes de las dársenas, la falta de inspecciones municipales en los comercios de la estación, los problemas que se generan por el estacionamiento de algunos micros en calles adyacentes y el desagüe de los baños químicos de las unidades fueron parte de la lista de reclamos que hicieron los concejales.
En líneas generales, Otero replicó que todos los temas ya estaban solucionados o en vías de solución. En ciertos casos, en cambio, subrayó que no eran inconvenientes ocasionados por el concesionario, sino por el poder concedente; es decir, el Estado nacional. Así contestó, por ejemplo, cuando una señora del barrio le recordó los micros que calientan motores frente a la ventana de su casa.
Katz le pidió información sobre el estudio de impacto ambiental y los desagües del predio. El empresario aseguró que el estudio lo aprobó la Provincia. “Si está bien o mal hecho no es problema mío”, agregó. Y sobre los desagües inconclusos fuera de la estación no dudó: “Es responsabilidad de OSSE”.
Rubio, el protagonista de la polémica conversación telefónica, pidió la palabra cuando el encuentro estaba por terminar. Criticó con dureza a Otero y dijo que había contado los incumplimientos del concesionario al pliego de bases y condiciones de la licitación. “Fueron 91”, determinó.
Textuales del controvertido dueño de la nueva estación
“Voy a tratar de tener, dentro del pliego, todos los negocios que pueda tener. Yo soy el presidente de una empresa y tengo que responder a los accionistas”.
“No tengo ninguna intención de perjudicar a los vecinos. Quiero solucionar los problemas que haya lo antes posible”.
“Soy un empresario, no un filántropo”.
“No hago actos patoteriles. No tengo compañía ni chofer. Camino solo”.
“No hay un servicio de enfermería en la terminal porque no me lo impone el pliego. Pero lo voy a poner igual”.
“Ya desconectamos los parlantes que emitían ruidos hacia la parte externa. Los otros no los podemos sacar porque la gente tiene que informarse. Si hay algún ciego, no puede informarse por una pantalla. No voy a correr el riesgo de que me hagan una denuncia en el Inadi”.
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