HONESTIDAD BRUTAL |

 Opinión

08.02.2010 | 09:55 hs.

Determinante

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Kyle Lamonte. (Foto Francisco Mendes).-

Desde el momento en el que Peñarol se decidió por encarar la temporada 2009/2010 con un solo extranjero, era lógico que las miradas se posaran en el foráneo de turno. La exigencia iba a ser mayor porque, históricamente, al jugador que viene de afuera se le pide más, sobre todo en el aspecto ofensivo. Quizás no debería haber sido ese el caso del elenco marplatense, que cuenta entre sus filas con jugadores nacionales de la talla de “Tato” Rodríguez y Leo Gutiérrez, acostumbrados a tomar responsabilidades y resolver en ataque cuando los nervios pasan a dominar la escena. 

Al no poder mantener a David Jackson, el mejor extranjero de la última temporada, Peñarol apostó por Brian Woodward, quien también desde la Liga Uruguaya, traía antecedentes incluso superiores a los del temible goleador que no se logró retener. Woodward se mostró muy rendidor como jugador de equipo. Gran profesional, su nivel no mermó nunca aún consciente de que iba a ser cesanteado. ¿El motivo del corte? Su equipo necesitaba un jugador que resuelva por sí solo en situaciones límite. Brian, no poseía ese atributo.

El segundo elegido fue Michael Jones, un tirador por naturaleza, sin demasiados pergaminos y que siempre fue mirado de reojo, a sabiendas que sería un paso intermedio hasta encontrar el extranjero pretendido para disputar instancias decisivas. El rendimiento de “Mike” estuvo signado por la irregularidad. Y a pesar de haber sido importante en la obtención del Súper 8 en diciembre de 2009, era un hecho que si la dirigencia del “Milrayitas” daba con un reemplazante confiable, el estadounidense no iba a continuar en el elenco marplatense.

El básquetbol uruguayo fue otra vez el centro de atención. Un tremendo goleador brillaba en Aguada, con 32 puntos de promedio. Sergio Hernández pidió referencias, se convenció y Kyle Lamonte recaló en Mar del Plata el sábado 2 de enero. Una fuerte discusión con Martín Leiva (un peso pesado dentro del grupo) en la primera salida como visitante, empezó a marcar que se trataba de un tipo con personalidad.

Pasaron los partidos, se soltó y se transformó en el arma más peligrosa de Peñarol con su decisión para atacar el canasto y su capacidad para saber cuándo anotar y cuándo descargar para un compañero mejor ubicado. El último sábado, en la final ante Halcones de Xalapa, exhibió cada una de sus credenciales. Se hizo cargo de todo, en esos momentos en que la bola pesa más y el aro se ve más chico. De sus 39 puntos, metió 18 en el último cuarto, todos tan decisivos como los 7 con los que encaminó la victoria en el tiempo suplementario. Así, se transformó en el MVP (jugador más valioso) de la Liga de las Américas y fue pieza clave para festejar el bicampeonato. Ahora, además de la alegría por el título continental, Sergio Hernández puede celebrar otro logro: encontró el jugador determinante que tanto esperó.

Comentarios (1)

guillermohagen  | 
08-02-2010 22:57 hs

Que bueno que ganaron si hubieran perdido nos destruyen el monumento a San MARTIN DE LURO Y MITRE

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