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 Ari Paluch

08.02.2010 | 08:56 hs.

“Todos tenemos la necesidad de ir disminuyendo el egoâ€

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Ari Paluch.-

El periodista vuelve a plantear “la espiritualidad como herramienta de sabiduría” para “dejar de romperse el alma y dejar que las cosas sucedan”.-

El periodista Ari Paluch estuvo en la ciudad en el marco del ciclo Verano Planeta 2010, donde presentó su último libro El combustible Espiritual 2. En diálogo con El Atlántico, el escritor habló de su nueva publicación y de la necesidad de “dejar de romperse el alma y empezar a romperse el ego”.

-¿Cómo surge la idea de hacer un segundo libro?

- La editorial originalmente había planteado escribir un libro sobre el ser argentino; les agradecí, pero les dije que estaba leyendo libros de espiritualidad, de superación personal que me gustaban, y si pudiera escribir sobre espiritualidad estaría muy a gusto.

Le dieron el visto bueno y entonces el periodista escribió el libro El combustible Espiritual. “Afortunadamente con una repercusión extraordinaria”, destacó Paluch, al tiempo que relató: “Lógicamente la editorial después del éxito del primero te dice hacer el segundo, pero no se puede forzar y les dije que no. Cuando naturalmente empecé a bocetear, se le dio forma de libro, y salió el segundo”.

-¿Qué diferencia tiene con el publicado anteriormente?

-No es como las novelas, que hay secuencias. El primero estaba muy basado en el tema del ego y el segundo está más basado en el tema del alma, el aire y la respiración, pero los dos plantean lo mismo: la espiritualidad como una herramienta de sabiduría para la vida práctica y no un tema complejo que sea inasible; al contrario, está muy didáctico.

La bajada del primero era “cómo dejar de empezar a querer tener razón para tener paz” y la bajada del segundo es “cómo dejar de querer romperse el alma para empezar a romperse el ego”; estar en un camino de superación y entender muchas veces que, aquello que queremos forzar, no tiene mucho sentido; que las cosas hay que dejar que sucedan y estar en sintonía con ello.

-¿Cómo define “romper el alma” y “romper el ego”?

-El alma es algo eterno constituido de materiales incorruptibles, algo noble, y el ego es lo que tenemos que trabajar porque es un disfraz, un falso ser. El ego no conoce la verdad entonces si aflora, surge lo peor de vos, porque no admitís las cosas, no sos el ser espiritual. Todos tenemos en mayor o menor medida la necesidad de ir disminuyendo el ego.

Cuando se habla de romper el alma se habla de un sacrificio que no tiene sentido, una cosa es el esfuerzo, pero ya cuando haces el sacrificado significa que hay algo que no va, algo que no funciona y estamos forzando una situación que no nos va a conducir a ningún lado y esta es la esencia, estás rompiendo el alma en algo que no va, lo que habría que revisar es qué estás haciendo con tu ego.

-Es algo que pareciera que le cuesta revisar a los argentinos…

-El ego argentino nos hace suponer que los únicos que tenemos ego somos nosotros. Puede ser que acá este concentrado porque me parece que las personas que más tienen terminan siendo más soberbios y el argentino, aunque ahora somos un país empobrecido, naturalmente tiene todo.

A veces estar dotado de algunas cosas te hace sentir superior pero también te hace bajar la guardia muy rápidamente, frustrarte con mayor facilidad, el resultado no es superior.

-¿Cree que hay personalidades reconocidas que tienen que empezar por romperse el ego?

- Eso sería de mi parte tener ego, pero creo que sí. Quienes nos gobiernan son una expresión de cómo somos nosotros como sociedad. El Gobierno y la sociedad se parecen hasta que dejan de hacerlo, ahí se divorcia y estamos con la tensión que tenemos ahora.

Al respecto, Paluch explicó que hay una secuencia. “El que gobierna se hace fuerte porque generalmente el gobierno anterior terminó muy mal, entonces en esa primera etapa hay una adhesión por la esperanza. Esa persona lógicamente empieza a potenciar esa adhesión y se da un círculo virtuoso”.

Cuando se da eso, lo nota y se enfoca en perpetuarse en el poder y deja de lado la gestión; cuando empieza a dejar de lado la gestión, en vez de admitirlo cree que conspiran en su contra y cuanto más lo critican, el ser dominado por el ego, el combustible egoico, más tiende a estar a la defensiva”, consideró el escritor.

En ese sentido, expresó que “es ahí donde empieza la situación por la que atravesamos, donde no se hace autocrítica, no se admite el error y no se hace cargo y echan permanentemente la culpa al otro”.

Para Paluch, los seres cuando están “más poseídos” por el ego, les cuesta pedir disculpas, admitir el error, ser amorosos “y nos convertimos en seres temerosos. Esas son las secuencias que tenemos en Argentina. Pero yo tengo fe de que habrá un clic”, resaltó.

-A veces se cree que un libro se lee en determinado momento de la vida. ¿Pasa lo mismo con “El combustible espiritual”?

- Hay un momento para cada cosa y que tal vez en una determinada circunstancia lo lees y no te pasa nada y en otro momento lo lees, te sirve. Hay gente que está muy contenta y agradecida. En el libro nombro “Un curso de milagros”, y quienes hoy lo difunden cuentan que al principio se les hace muy complejo o el ego los aleja de esa fuente de sabiduría.

- ¿Qué lo llevó a realizar el salto del trabajo periodístico a desarrollarse y escribir como “facilitador” espirititual?

- No soy de planificar nada, me gusta mencionar la frase “si querés hacer reír a Dios hablale de tus planes” y eso me ayuda a ser menos ansioso. Uno se tiene que dejar llevar en la vida, pero tiene un don, cosas que Dios le ha prestado para que uno las administre al servicio. El don de la comunicación lo tengo desde muy chico, me gusta escribir. Lo que pasó es que hubo una etapa de mi vida en la que me crucé con esta historia de suponer que la felicidad está atada al día y a partir de la insatisfacción que me dio la vida, empiezo ver otro tipo de sabiduría, y cuando empiezo a ver lo bien que me hace, trato de trasladarlo a los demás.

Según narró, en su labor como periodista en el programa radial “El exprimidor”, Paluch comenzó a relatar lo que sucedía en un segmento de diario llamado “El combustible espiritual” y comenzó a crecer su relación con la comunicación de lo espiritual.

“Me enriqueció, yo hoy hago radio y hay momentos en los que la espiritualidad me permite un análisis más profundo de las cosas. Ves causas por arriba de los síntomas, te da un lenguaje mucho mayor, tenés una capacidad de comprensión más grande y eso a un periodista lo enriquece”, remarcó.

-¿Cómo sigue el 2010 en tu carrera?

A esta altura del año tengo un contrato para seguir en la temporada 15 con “El Exprimidor”. Es la única vez en la historia de la FM que hay un programa de noticias que dura tantos años.

Además es un año que viene muy marcado por la internacionalización del libro; se editó en Brasil, México y si todo va bien, el 15 de mayo se presenta en Barcelona. Estoy haciendo muchas charlas, con mi consolita a cuestas. Me gustaría mezclar el hombre de radio con el hombre del libro.

EL AUTOR

Ari Paluch egresó como periodista del Instituto Grafotécnico y comenzó su carrera profesional en 1985 con el programa radial Feedback, en Rock & Pop. Tras una consagrada carrera en el periodismo musical, en 1996 inició su programa de actualidad La Batidora, que en 1999 pasó a llamarse El Exprimidor, que ha sido distinguido con infinidad de premios. Allí surgió la sección que dio a nombre a su primer libro "El combustible espiritual".

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