
El as de espadas elogió a sus compañeros por sobre su actuación individual, que fue determinante en la final.-
“Creo que somos dignos ganadores porque jugamos muy bien este torneo, así que estamos muy contentos, felices, terminamos muy bien el año, primeros en la Liga y con este título, es lo que buscábamos”. Desborda emoción Leonardo Gutiérrez ante la primera pregunta de LNB.com.ar, en medio del Polideportivo mientras sus compañeros festejan a pocos metros, Leiva y “Tato” Rodríguez cortan las redes, y la gente lo saluda.
Los anteriores títulos oficiales de Peñarol se consiguieron como visitante: en General Pico la Liga Nacional 1993/94, en Neuquén el Súper 8 de 2007 y en México la primera edición de la Liga de las Américas. Por eso es tanta la alegría. Sobre esta situación, Gutiérrez dijo: “Es la primera vez que la gente puede disfrutar un título como local, ojala no sea el último, que vengan muchos más. Tenemos un grupo de jugadores que está muy compenetrado con lo que hay que hacer, con muchas ganas de ganar, de llevar a Peñarol a lo más alto. Hoy conseguimos un lugar privilegiado, como es salir campeón con tu gente. Ahora hay que disfrutar esto pero también pensar en el año que viene, que va a ser muy largo y muy duro”.
Leo sumó 27 puntos (9-15 de cancha) y 5 rebotes en la definición contra Atenas y la prensa especializada lo eligió como Jugador Más Valioso del torneo. “Yo soy así, juego de esa forma, intento buscar la pelota cuando el partido está trabado, cuando el equipo lo necesita. Gracias a Dios las cosas se dieron. Somos un equipo, no fue mi llegada la que dio un campeonato”, dijo.
Luego completó: “Necesitábamos este título para sacarnos la mufa. Aunque yo no estuve antes, me sumé recién esta temporada, se sentía un poco de impaciencia por no poder conseguir un título. Pero la gente nos alentó en todo momento y ahora les regalamos esta gran alegría. De a poco estamos mejorando y defendiendo mejor, no hacemos un juego bonito, pero prefiero jugar feo y ganar, prefiero no gustar y conseguir campeonatos”.
Después del resonante cambio de Atenas a Peñarol, al ala-pivote le llegó su primer título con el equipo marplatense. Y en medio de la emoción por los festejos, dejó una dedicatoria: “A mi familia, a mi señora, a mi hijo, a mi nueva hija, mi bebota, que tiene diez meses y todavía no sufre tanto. Me bancan a muerte, saben lo que es mi laburo, mis viajes… Para mi hijo cambiar de Córdoba a Mar del Plata fue un trastorno muy grande, pero se la banca como un grande. Siempre que gano algo, es para ellos, por el aguante, por las ganas que tienen, porque disfrutan como yo o más las cosas que me pasan”.
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