
El vicepresidente primero del Concejo Deliberante, Diego Garciarena, deslizó la posibilidad de que la ordenanza de las tarjetas por aproximación esté direccionada para el beneficio de una compañía. En una entrevista con El Atlántico, advirtió: “Habría que analizarlo seriamente”.-
Tras la aprobación, el viernes, del proyecto para la implementación del sistema de tarjetas por aproximación en el transporte, se multiplicaron las repercusiones a favor y en contra. En esta nota con El Atlántico, el vicepresidente primero del Concejo Deliberante, Diego Garciarena (Frente Nacional y Popular Marplatense), explica por qué se abstuvo en la votación y deja un interrogante que abre una nueva polémica sobre el texto que se aprobó.
-¿Qué sensación le dejó el debate de la ordenanza de las tarjetas por aproximación y el resultado de la votación?
-Como planteamos en el recinto, me parece que el transporte debería ser un tema de Estado. Con esto quiero decir que no nos podemos quedar en la mezquindad política o de sectores para discutir un tema que, en realidad, beneficia o perjudica a todos los marplatenses y batanenses. Me parece que la iniciativa en materia de servicios públicos la tendría que tener el Ejecutivo. El Concejo tendría que deliberar sobre proyectos que envía el Ejecutivo. Entiendo que en materia de personal y de servicios públicos esto debería ser así.
-A propósito, en el debate en el recinto usted mencionó que un funcionario de la gestión anterior, Oscar Pagni (ex secretario de Gobierno y legal y técnico), tenía la misma interpretación.
-Sí, lo conversé. Pero más allá de eso creo que es así. Uno lee la Ley Orgánica Municipal y ve que el tema es así. Lo que nosotros debemos privilegiar desde el Concejo Deliberante es cómo hacemos más fácil y más cómodo el acceso del usuario del servicio público. En ese sentido, me parece mezquina una discusión que imponga un solo sistema sobre otro. Hay sistemas que pueden convivir perfectamente. Y ojalá hubiera, como en algunas ciudades importantes del mundo, diez sistemas para que el usuario pueda acceder al servicio público. Lo importante es que el usuario pueda subir al colectivo. El medio de pago debe estar pensado desde la comodidad del usuario, no desde la conveniencia o desde cuestiones políticas que no resuelven nada.
-¿Cómo cree que terminará todo?
Es un tema que comenzó mal y no puede terminar bien de ninguna manera. Si comenzó como comenzó, discutido, sin el voto del oficialismo y con el Ejecutivo cuestionándolo, es muy difícil que se implemente.
-A la luz del resultado de la votación, ¿cree que el Ejecutivo debería vetarla?
-Yo no puedo hacer consideraciones sobre lo que tiene que hacer el intendente o no tiene que hacer. El intendente sabrá. Por ahí tendría que haberse expresado sobre el tema y haber mandado un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante. Pero la facultad de vetar o no una ordenanza es del intendente.
-¿Por qué el bloque que integra votó dividido?
-Porque históricamente, sobre todo los concejales que hace más tiempo que están, venían con posturas vinculadas al tema del transporte. Juan Carlos Cordeu tiene una muy clara, coherente, que sostiene desde hace tiempo. Así que él votó de acuerdo a sus convicciones. Lo mismo que la concejal Viviana Roca, que viene insistiendo sobre este sistema. Después, yo entiendo lo que dije recién: ojalá hubiera una multiplicidad de sistemas para que la gente pueda acceder fácilmente al servicio.
-¿Qué opina sobre la posibilidad de que la comercialización de las tarjetas quede en manos de una empresa distinta a las que prestan el servicio de transporte, opción que, de alguna manera, abre la ordenanza aprobada?
-No analicé mucho el tema. En principio, me parece que meter otro actor privado en el sistema de transporte público de pasajeros puede generar complicaciones porque siempre es difícil la relación de las empresas de transporte y el Estado. Porque, obviamente, el empresario disputa intereses que son legítimos para él y por ahí el Estado no los puede cumplir, y ahí se generan tensiones. Incluir otro privado en el sistema de transporte no me parece, en principio, adecuado.
-¿La ordenanza que se aprobó puede estar direccionada para que una empresa de tarjetas por aproximación se beneficie?
-Hubo alguna preocupación. Hay algún catálogo dando vueltas dentro de la Municipalidad de alguna empresa que vino, y las características que se le piden a la tarjeta son bastante parecidas a las del catálogo de esa empresa. La verdad es que habría que analizarlo seriamente, porque si lo que estamos creando es un beneficio exclusivo para una empresa que pueda proveer esas tarjetas, ya estaríamos hablando de otra cosa.
Renuncia al plus por antigüedad
Garciarena anunció en el diálogo con El Atlántico que renunciará a la bonificación por antigüedad que recibirán los concejales en virtud de una ley provincial. “No puedo discutir la legitimidad de origen de la ley, pero sí quiero expresar que no estoy de acuerdo con esa ley. Filosóficamente, me parece que no corresponde que por los cargos electivos que se rigen por el principio republicano de la periodicidad se cobre antigüedad. Aparece como un concepto contradictorio”, dijo.
-¿Por qué?
-Porque la idea es que los dirigentes políticos estemos en los cargos electivos por el período que nos eligió la gente. A la gente no le gusta que los dirigentes se perpetúen en un cargo y se queden 20, 30 o 40 años. Y la verdad es que el concepto de la antigüedad pareciera ir en contra de ese principio.
La norma que les permite a los concejales recibir un plus por antigüedad –aún por los años que se desempeñaron en la administración pública antes de acceder a sus bancas- es una modificación de la Ley Orgánica de Municipalidades que sancionó en enero de este año la Legislatura bonaerense.
“No voy a hacer juicio de valor sobre el que quiera cobrarlo, porque tendrá todo el derecho. Pero, en términos personales, voy a renunciar a ese beneficio porque me parece que no corresponde que cobremos antigüedad”, dijo Garciarena.
http://transportemdp.wordpress.com/2009/10/15/garciarena-prefiere-abrir-la-boca-y-demostrarlo/
Mi post anterior, comienza con una frase que reza que “es preferible callar y parecer tonto que abrir la boca y demostrarloâ€.
Pues esta última ha sido la preferencia demostrada por el concejal Garciarena, quien en declaraciones al Diario El Atlántico pone un manto de duda y sospecha sobre las tarjetas de aproximación.
Algo habitual en Garciarena cuando intenta desviar la atención de sus verdaderas intenciones, que en este caso es la de defender a los transportistas para que puedan instalar las monederas que les permitan evadir, tanto los controles municipales como los tributarios.
Por tal motivo, sembrar la sospecha de corrupción es una táctica que da sus frutos, pero requiere de la ignorancia del que recibe el mensaje y algo también de fe en la palabra revelada, algo que en mi caso, no tengo por nadie.
Tiene razón Garciarena cuando dice que “la tarjeta (de aproximación) que se pide es parecida a la del catálogo de una empresa“.
Es mas, no solo es parecida. ES IGUAL.
Y es igual a las tarjetas de aproximación de TODAS LAS EMPRESAS que venden estas tarjetas porque son un standard. Standard que tiene el nombre de MIFARE y que la Wikipedia define de esta manera:
Mifare es la tecnologÃa de tarjetas inteligentes sin contacto (TISC) más ampliamente instalada en el mundo con aproximadamente 250 millones de TISC y 1.5 millones de módulos lectores vendidos. Es equivalente a las 3 primeras partes de la norma ISO 14443 Tipo A de 13.65 MHz con protocolo de alto nivel. La distancia tÃpica de lectura es de 10 cm (unas 4 pulgadas). La distancia de lectura depende de la potencia del módulo lector, existiendo lectores de mayor y menor alcance.
La tecnologÃa Mifare es propiedad de Philips Austria Gmbh. La tecnologÃa es económica y rápida, razón por la cual es la más usada a nivel mundial.
NOTA: la edición en inglés de este artÃculo habla de 1000 millones de tarjetas y 10 millones de lectoras instaladas.
Obviamente, tengo que asumir, primero, que Garciarena es un ignorante de estas cuestiones y por lo tanto de ahà surge su duda. Pero considerando la forma en que actúa en este y otros temas, voy a tener que descartar la ignorancia y decantarme por el interés en boicotear un sistema que sirve a los ciudadanos y controla a los transportistas.
Otro tema que Garciarena no puede desconocer, es que la empresa a la que hace referencia es la misma que fuera presentada por los propios transportistas en una reunión de la comisión de transporte hace ya casi un año.
Tampoco deberÃa desconocer que esta empresa es MARPLATENSE, que utiliza mano de obra y programadores de la ciudad, y que sus precios son mas bajos aun que los que han cotizado grandes multinacionales en las licitaciones del S.U.B.E.
Que esta empresa es tan marplatense como los músicos y empresarios de la noche que el ha defendido con las ordenanzas sobre la nocturnidad de la calle Irigoyen y tanto como la empresa de compra venta de autos de Tejedor 50, cuya excepción para instalarse en este lugar donde dicha actividad está prohibida y que fuera también defendida por el.
En fin, solo por medio de la información clara, la cual Garciarena retacea, podremos ver que siempre hay alguien interesado en buscarle la quinta pata al gato.
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